sábado, 22 de octubre de 2011

Notas de nuestro Encuentro


Reflexiones sobre el XXVI
Encuentro Nacional de Mujeres

“¡¡Se va a acabaaar, se va a acabaaar, el Movimiento Populaaar!!”.
 Me equivoqué, vamos de nuevo.
 “¡¡Se cuidan, se cuidan, se cuidan los machistas, América Latina va a ser toda feminista!!”.

Seguido, “¡Manolo, Manolo, hacete el pete solo!”.  Que no se ofendan los manolos, pero en ese contexto la frase representó un grito de desapego y liberación tan atrevido como pegadizo. Por eso en masa y cantando ninguna boca quedó cerrada.  Esto es apenas un par de las docenas de cánticos que sonaron la tarde del domingo pasado en la marcha, actividad central del 26º Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en Bariloche el fin de semana pasado.


Dicen que una mujer que va al Encuentro nunca vuelve igual. El tiempo no me alcanzó para cambiar, pero entendí el por qué de la afirmación. En él, miles de años de sumisión cargados en la memoria inconsciente se convierten en explosiones de catarsis e independencia. La energía colectiva se vuelve inmensa y el solo hecho de estar ahí, marchando entre esa marea de diversidad, hace que cada mujer se sienta parte de algo todavía mayor: La lucha por sus derechos acompañada por la acción y reacción de un movimiento que crece progresivamente con el tiempo.

La metodología del Encuentro está organizada en talleres donde se discuten cuestiones  relacionados al género. El debate por el aborto fue la temática principal que lo atravesó dada la proximidad temporal al 1 de noviembre, fecha en que el proyecto de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, entrará en la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados de Nación.

Otro tema importante fue el rechazo a las redes de trata, sobre lo que se expusieron diversas situaciones que redundaron todas en el mismo lugar: La complicidad entre el Estado y la policía en alianza con el delito más inhumano de esclavitud sexual.

Tras finalizar los más de 45 talleres (los de mayor concurrencia fueron los de trata, juventud, violencia y aborto), se realizó una marcha realmente multitudinaria que salió desde los altos de Bariloche y recorrió la ciudad con más de quince mil almas féminas eufóricas y encendidas. La diversidad y el color convirtieron las calles en una genuina amazonia. El verde de la campaña por el aborto se alzó en centenares de banderas y se colgó con pañuelos en cada cuello y mochila que caminaba en manada. Fue un hecho histórico para la fotografía barilochense, la ciudad nunca había vivido semejante congregación.


Además de mujeres de todo el país, participaron militantes de distintos puntos de Latinoamérica. Confluyeron en uno de los atractivos más interesantes que fue la Mesa Latinoamericana de Mujeres en Resistencia, hecha al aire libre en la plazoleta del Centro Cívico, frente al lago y un cielo de cenizas como paisaje. Referentes de Colombia, Honduras y Venezuela contaron en radio abierta sobre sus realidades en esos lugares. “Ni golpe de Estado ni golpes a las mujeres hondureñas”, repitieron.

Algo que caracteriza al Encuentro es la diversidad de ideas pero todas bajo el mismo hilo conductor. El debate y arribo a conclusiones son su principal capital y las diferencias internas son mayores a la concepción reduccionista que presume que en esas reuniones son todas “feministas empedernidas que odian a los hombres”. En la evaluación global, los talleres se realizaron sin inconvenientes y con discusiones de espíritu democrático y horizontal.

Las diferencias entre los sectores más radicales, contestatarios y quienes no imprimen la oposición extrema en sus ideas se materializaron en la marcha, cuando en un momento se dividió en dos y un grupo de organizaciones troskistas se dirigió a la Catedral para hacer un escrache, haciendo caso omiso al recorrido original planteado por la Comisión Organizadora. El lugar estaba vallado y con policías. Para completar la fauna, había un tropa de mujeres y hombres rezando y, mientras ellos rezaban, la marcha les respondía, “con aborto sí, pedofilia no”. Pero no sucedió nada, estos enfrentamientos verbales ya son característicos del evento.

La ciudad de Posadas, provincia de Misiones, fue la sede elegida para el próximo Encuentro, dado que es parte del corazón de la red de trata que se mueve en el norte del país. A esto se le suma el reciente caso de una nena embarazada por su tío a la que se le negó la práctica de un aborto no punible (significa que se debe realizar la interrupción del embarazo sin que medie ningún trámite administrativo ni judicial. Aquí información sobre el caso).

El Encuentro fue todo un éxito tal como manifestó la Comisión Organizadora. Este mérito no resultó opacado por la resaca de pintadas con consignas “incómodas” para algunos en los muros de la Catedral, tales como “aborto legal ya”, “Dios no existe” y “soy lesbiana y feliz”, entre otras. No estoy de acuerdo con ese tipo de manifestaciones que ciertamente desvalorizan los reclamos, pero también entiendo que son parte de este ritual anual. No fueron las quince mil mujeres que asistieron las que salieron a escrachar, fueron, como dice arriba, los sectores más “reaccionarios” que piensan que con un grafiti van a cambiar el mundo. Triste.

Si sos mujer y leíste hasta el final, tal vez nos encontremos en Misiones el año que viene. Si sos varón y llegaste hasta acá, me alegro de que te hayas interesado. Ojalá así sea.

¡Hasta la próxima!

Juliana D. Biurrún.

Split Fest: Rock por dos al precio de uno

Entrevista a Manada y Marfil

“Siempre soy puntual, no llego tarde a ningún lugar (¿?). El distraje previo a la reunión fue una completa excepción”. Pero en la esquina me esperaban tres músicos, una entrevista medio en serio y una reunión definitivamente entretenida. Esa secuencia terminó en esta nota de los combos, todo al mismo precio y por el mismo lugar. Estaban Matías Semproni de Marfil y Fran Ricci junto a David Maestre de Manada. El motivo de la entrevista, la realización del Split Festival el próximo viernes 7 en El Arrimadero Teatro a partir de la medianoche.

Las bandas se enmarcan en el estilo del rock alternativo y acompañan influencias, pero cada una mantiene su impronta personal. Hace un año que comparten recitales y, por amistad, camaradería y esas ocurrencias copadas que se tienen a veces, decidieron graban un demo en conjunto. Así nació el proyecto del “Split Manada Marfil”, idea tomada de los ’80, cuando grupos de diferentes géneros propusieron un nuevo formato para la distribución y presentación de sus obras: Dos en uno, un disco “partido al medio” como el lado A y B de los cassettes.

Marfil

“Este Split representa un esfuerzo en común que en nuestra realidad - la del músico independiente en Argentina en el 2011 -, significa la división de gastos y la suma de fuerzas”, explica la gacetilla del evento.

Por eso para ellos esta producción es especial y tiene “algo como mística”. Especial porque es la antesala de lo que vienen gestando hace mucho y mística porque es la previa a la retirada de Marfil de los escenarios patagónicos. Dentro de pocos meses el trío muda su propuesta a la “sin city” porteña para probar nuevas suertes.

Y aunque mañana se van hoy están juntos, porque la historia estaba empeñada en escribirle a este conjunto humano un capítulo especial. “Cuando fuimos a organizar la fecha al ‘Biombo’ (Fiske Menuco) y presentamos al evento como Manada y Marfil, nos preguntaron si era una sola banda”, contó Mati. Estaban equivocados, pero un poco no. La historia entre las dos ya se había empezado a cruzar hace algunas agrupaciones atrás.

Manada
 Manada está compuesta por Ricci y Maestre en guitarra y batería, Nestor Carballo en bajo e Ivan Falkenstain en voz. Es la banda hija de cuatro separaciones que nacen desde los conjuntos Hippie Killer, Crazzo Error, Kairós y algún paso por Marfil. Esta última, ahora en formación trío, está integrada por Semproni, Raúl Moulia en bajo y Gastón Martínez en guitarra y voz. Hasta hace unos meses eran cinco. “Los pibes para mí son una banda nueva”, destacó Ricci. En una etapa renovada a nivel humano y musical, el repertorio está compuesto por creaciones originales y sólo una de la etapa anterior.

Previo a la salida oficial del split, se van a presentar el viernes 7 de octubre en El Arrimadero Teatro (Misiones 234, Neuquén) y el sábado 8 en El Biombo Club de Arte (Rhode 1431, Fiske Menuco) a un costo de 15 pesos anticipada y 20 en puerta. “Para quien quiera escuchar temas propios y apoyar al rock autóctono, la invitación está hecha. Los esperamos”, concluyeron los muchachos en su invitación oficial.

¡Hasta la próxima!

Juliana D. Biurrún

De rock y roles

Entrevista a Dulce Ironía

Mates, galletitas, ruta y sol. Así emprendimos camino hasta Fernández Oro, donde nos esperaban una entrevista y tres recitales. Entre banda y banda se hizo de noche y bajó el frío. En la mitad perdí un guante y, entre flashes y centellas, descubrimos que casi todas las mujeres del lugar habían sido devoradas en un ataque de hombres zombies.

Alrededor no había más que la ruta vacía y una única estación. Estábamos en las llamadas “globas del ferrocarril” donde casi todos los fines de semana suenan recitales de rock. Esa noche el escenario reunió a The Papers de Centenario, Cromosoma X de Neuquén y Dulce Ironía de Fernández Oro.


Sonaba la primera de estas bandas cuando nos escapamos con Rodrigo Troncoso y Nadia Escobar de Dulce Ironía hasta un recoveco silencioso del patio del salón. Ella es bajista y cantante, él violero y corista. Completan la formación Bruno en guitarra y coros, y Parche en batería.

Empezamos a charlar y automáticamente los conceptos de “rol social” y “banda de rock” se convirtieron en una misma cosa, ¿pero qué tienen que ver? Para Dulce Ironía hacer rock trasciende a lo netamente musical y los convierte en hacedores culturales con un fin específico: sembrar ideas y memoria a través de la música, “colmar de dulzura los corazones y destruir la ironía de los tiempos que corren”, según acusa su leyenda.

A diez años de la tragedia de Cromañón y tras el secuestro y asesinato de la adolescente de Fernández Oro, Otoño Uriarte (2006), a la movida cultural de la localidad se le cerraron más puertas de las pocas que ya tenía. “Como es un pueblo chico nunca hubo nada. Pero a nosotros nos despertaron mucho estos dos casos y nos dieron ganas de hacer más cosas, por eso nos empezamos a organizar”, contó Nadia.

Contemporáneamente a la desaparición de Otoño surgió la banda y con ella su ley motive. Su crecimiento estuvo acompañado por el trabajo conjunto con la Asociación Civil Agrupación Otoño, presente en cada recital y de aguante mutuamente incondicional. Es que “Parche”, el batero, era amigo de la joven y el resto la conocía porque frecuentaba los recitales y visitaba los ensayos.

Formaron el grupo Cultura Desde Abajo junto a los obreros de FaSinPat (Fábrica Sin Patrones, a punto de cumplir diez años de gestión obrera) y, con la participación de Las Manos de Filippi, produjeron el festival de rock más grande que se haya hecho en la localidad. En este recorrido y “militancia rockera”, el punto más alto fue cuando el año pasado compartieron escenario con los españoles de Ska-P. “Esto es para que no se pierdan los movimientos sociales y cuestiones que hoy están surgiendo en la sociedad. Luchamos por la no privatización de la cultura y por eso tratamos de generar todo el tiempo, para que no se vacíen los espacios”, explicó la cantante.


Pueblo chico, ¿infierno grande?

El vivir en un pueblo chico donde no haya muchos lugares de esparcimiento, ¿los llevó a involucrarse más íntimamente la música? Contrariamente a lo que se piensa, el tamaño no es proporcional a la calidad. “Acá no hay mucho movimiento pero hay muchos músicos y buenos, por eso fue que empezamos a juntarnos e integrar los espacios”, contó Rodrigo.

Punk rock de pura cepa. “Nosotros no trabajamos con la policía y tampoco pagamos impuestos a SADAIC. No trabajamos con policías porque si no pudieron cuidar a Otoño y no nos pueden cuidar en la calle, menos nos van a cuidar en un recital. Entonces no trabajamos con ellos ni lo vamos a hacer”, completó Nadia.

Desde el 2006 hasta ahora

Después de telonear a Ska-P, tocar en el Pre Cosquín, producir con Las Manos y compartir escenario con 2 Minutos y Cadena Perpetua entre otros, este año participaron del YPF Destino Rock. Fue un concurso a nivel nacional donde se presentaron más de 5400 bandas, entre las que Dulce Ironía llegó hasta la segunda preselección junto a 25 grupos. El gran jurado gran estuvo encabezado por Gustavo Santaolalla junto a los periodistas Alfredo Rosso, Marcelo Fernández Bittar y Claudio Kleiman. Participaron con el tema “Otoño” (en homenaje a Uriarte) y aunque no ganaron recibieron una mención especial.

Por estos días se encuentran en la dura tarea de juntar fondos para volver a instalarse en “La Toma Records”, estudio donde están grabando su primer disco. Con recitales y ventas domingueras de por medio, esperan recaudar lo necesario para concretar el proyecto antes de fin de año. Mientras tanto se puede escuchar un adelanto en su cuenta de SoundCloud  o en MySpace

¡Hasta la próxima!

Juliana D. Biurrún
Fotos de Andrea Jara

Cultura Profética: Reggae con contenido y conciencia

          La banda puertorriqueña de reggae, Cultura Profética, se presentó por primera vez en la región el pasado viernes 16 en el boliche Meet. Como telonero estuvo Kimany Marley (hijo de Bob), presentando su último trabajo discográfico “Radio”.
 
          Fue uno de los recitales más esperados del año y las plegarias reiteradas para que algún productor los acerque hasta el “sur” fueron escuchadas. La noche del 16 de septiembre llegó con frío y viento al local del lado cipoleño del puente. Tras una hora de espera entre fumarolas que se disparaban al aire y panchos del carrito del frente para bajar el hambre, la cola seguía alargándose y entre todos definíamos la interrogante colectiva: “¿¡Por qué todavía no se abren las puertas!?”. Resulta ser que Cultura llegó apenas unas horas antes del show. Venían de una presentación en el Luna Park, con un recital de tres horas cuarenta bajo el brazo y catorce de ruta encima. Estaban evidentemente cansados y el asunto no terminaba en el valle, la vorágine de la gira los iba a parar sobre escenarios sanjuaninos al día siguiente.


          A las 22.45 empezó a sonar Kimany Marley y fue una grata sorpresa. No había escuchado su música pero por venir de la estirpe jamaiquina debía ser buena. Con un reggae más ragamufero y hasta rockero, el heredero rasta - hiperquinético y carismático - se bailó todo rengueando con la rodilla en apariencia recién operada y camisa de tipo guerrillera casi empapada.

          Cerca de 40 minutos duró el show, con un intervalo de 40 hasta que subió Cultura. El boliche no estaba lleno pero el amor flotaba en el aire y había buena energía y ansiedad por todos lados. Fue un momento “casi épico” cuando la súper rasta de Willy Rodríguez se asomó a contraluz por el telón colorado. Llegó la hora de la euforia total y conversión a ¿groupies? insoportables. Fernet o cerveza en mano, dale fuego y que empiece el show.

          Cultura es, sin dudas, la mejor banda latinoamericana de reggae. La fusión de estilos que propone sumada a letras reflexivas, contestatarias y retórica alejada de la metáfora tradicional, la distinguen de lo que abunda en la industria musical. En vivo suena como en los discos. La cadencia y tensión de la base rítmica, el set de vientos y las coristas entre sexys y colgadas que no paran de moverse, le imprimen una cuota extra de color al alma de la banda que se escucha en el bajo y la voz.

          En 1998 editaron su primer disco “Canción de Alerta”. De ahí en adelante seis más - incluido un tributo a Bob Marley - hasta llegar a su última producción, “La dulzura” (2010) que fue el que vinieron a presentar. Su esencia está compuesta por canciones de amor que relegan a las de contenido social que predominan en sus trabajos. En honor a su nombre, es un disco básicamente tranquilo, romanticón, con algunos temas más movidos y hasta un bolero del puertorriqueño Tito Rodríguez (“Me faltabas tu”).

          El repertorio del show estuvo integrado en su mayoría por temas de este trabajo y, a pesar de haber sido un recital impecable y bellísimo, hubiera sumado que se incluyan más canciones “más arriba”, si se quiere, de trabajos anteriores.

          Arrancaron con una seguidilla de “La Dulzura”. Primero el súper amoroso “Rimas pa’ seducir”, el corte de difusión “La complicidad” y “Para estar”. Presentaron un tema del Tributo a Bob Marley e incluyeron los infaltables “Sube el humo”, “Nadie se atreve” y “Un deseo” del disco MOTA, junto al gran clásico del cierre “Fruto de la tierra” de Ideas Nuevas.

          Los puertorriqueños que cantan sobre la ganjah con total altura y calidad, dieron un recital que en su globalidad convirtió al viernes ventoso en una de las mejores noches del año para los emocionados que estábamos ahí.

          Y después de este bombazo empalagoso de subjetividad, vuelvo a recordar que en ese momento las dos horas de show no parecieron suficientes y, aunque se tocaron todo, nos quedamos con ganas de más. Es que somos insoportablemente inconformistas y los queremos ya de nuevo por acá. Oremos.

¡Hasta la próxima!

Juliana D. Biurrún.
Foto de Oscar Livera