miércoles, 20 de julio de 2011

Ni putas ni chorros

Este es el panorama y todo sucedió en Neuquén: Ayer lunes prendí la radio y escuché que habían asaltado y violado a una taxista en la meseta de Centenario. El viernes a la noche, sábado a la madrugada, mataron  a su colega Rogelio San Miguel de 59 años para robarle unos pesos. A sangre fría lo degollaron, le clavaron un cuchillo en el cuello. 


Esa noche estaba para variar de recital y cuando quise volver no aparecía ni un coche amarillo por la calle. Me cansé de esperar y cambiar de esquinas. Llamé a varias estaciones pero me decían que no estaban trabajando. ¿Qué caraxo estaba pasando? Hasta que un amigo me contó que por el barrio Don Bosco un tachero había activado la señal de emergencia pero cuando llegaron lo encontraron muerto y bañado en sangre. ¿Cómo iba a pretender entonces encontrar algún móvil? Mientras volvía me encontré con un montón de compañeros amarillos cortando la calle de la Terminal e impidiendo la salida del maléfico Indalo. Hubiera dado cualquier cosa por tener una cámara a mano para acompañar estas palabras con una imagen propia.

La noticia salió en la televisión regional dos días después. En los canales de acá no se trabaja los fines de semana, al parecer no hay presupuesto para pagar horas los domingos... entonces el lunes bombardearon con toda la data junta. Primero lo encuentro al director de Delitos de la Policía de Neuquén, el señor Gerardo Escobar, diciendo que se presumía que los autores del crimen de Rogelio habrían sido menores, esa era la pista más fuerte. Pasaron un par de minutos y otra pálida, “asesinaron a un joven en el oeste, le dispararon cuando circulaba en moto”. Enseguida nos vamos un poco más lejos - “mataron a un menor en Chos Malal, tenía quince años y murió en una pelea” - pero sin perder el tiempo volvemos al barrio: “Brutal robo en la zona del Heller, una mujer perdió el bazo tras una violenta golpiza”. Todo esto en apenas media hora y por el mismo canal. Si recorro los de semanas anteriores tengo una lista larguísima de hechos para sumar, y no escribo nada nuevo... todos los días hay noticias horribles de robos, asesinatos y peleas.


De repente mirar televisión se convirtió en una tarea insalubre, pero no como mirar a Tinelli y los montones de cul*s al aire que legitiman su programa espantoso. Se volvió una tarea insalubre mental y espiritualmente. En caso de existir algo de sensibilidad, hace mal a la cabeza recibir tantas pálidas juntas y enterarse que día a día muere un pibe más porque otro le pegó un tiro, o que una chica nueva desapareció y se presume que se la habría llevado una red de trata o, en otro orden de cosas, que secuestraron dos toneladas de marihuana producto del narcotráfico. Despenalícenla y permitan el autocultivo, así van a ahorrar montones de vidas y recursos en una guerra inútil. Pero ese es oootro tema, acá empezamos por otra cuestión.

Cómo no vivir en la paranoia si desde los medios nos bombardean con un mundo que parece la interna de Alcatraz. Ningún pibe nace para chorro y ninguna mujer nace para puta. Estamos desfasados en pensar que una mujer elije la humillación de su propio cuerpo y el sometimiento a la perversión ajena porque eso la “hace feliz”. La propia sociedad y el sistema laboral las discriminan al cerrarle las puertas por prejuzgarlas de sidóticas y perdidas. No se puede plantear que todas estén “cómodas” con la situación, quizás haya algunas que sí, pero me animo a decir que son las menos. Y en caso de que sea una elección de vida y lo sostengan como actividad dignificadora, es una decisión libre y desde el Estado se debería bregar para resguardar sus garantías, entiéndase por esto la entrega de un seguro médico, libreta sanitaria y demás derechos de los que goza cualquier trabajador en situación de regularidad.


El mundo está desquiciado. ¿Un pibe de 14 años tiene que ir preso por cometer un ilícito? ¡No! Un pibe de 14 años no tiene por qué cometerlo porque su problema se tiene que atacar antes. El género humano no es inocente y la sociedad termina de corromperlo. Pero es educable, completamente adaptable a los códigos de convivencia si es formado desde pequeño y con las necesidades básicas satisfechas. Recordemos... vivienda, comida, vestimenta, educación. Es tan fundamental como el materialismo histórico de Marx, es materialismo porque para pensar en cualquier progreso y adquisición primero hay que contar con lo básico, y es histórico porque sucedió y sucederá durante todos los tiempos. ¿Cómo proyectar cualquier cosa si primero no tenés para comer? ¿Cómo pensar en salir a trabajar si no tenés para vestirte? ¿Y cómo estos jóvenes “delincuentes” no van a terminar como tal, si se criaron viendo a sus viejos vivir de la caridad ajena o siendo amigos de lo ajeno de vez en cuando? En ese contexto sus valores sociales terminan de armarse totalmente distorsionados por una realidad cerrada en el mundo alterado que los crió.

No pretendo defenderlos, muy por el contrario, intento entenderlos. Y cada día que pasa me convenzo más de que encerrarlos para sacarlos de un mundo hostil e insertarlos en otro más hostil todavía no es la solución. Suena trillado, pero hay que atacar las causas y no las consecuencias, a la inversa no funciona. 

Mientras eso no suceda, nos vamos a seguir encontrando en las noticias con taxistas muertos y asaltos con armas blancas, porque el problema no es la inseguridad. El problema es el hambre, las carencias, la desocupación, la falta de educación y futuro. El problema es el mañana que no importa, el “sinvalor” por la vida propia y ajena, el pensamiento de que un día puede venir uno más jodido que yo y matarme primero... entonces me adelanto.

La sociedad está desquiciada y el mundo más lleno pero paradójicamente más vacío. Yo no quiero a la gente infeliz porque no le alcanza para llegar a fin de mes. No quiero a la gente frustrada porque entre tantos caminos no encuentra el suyo. No quiero formar parte de eso, no lo quiero para mí ni para nadie.
 

Pero como siempre digo, elijo ser optimista porque en la actitud está el cambio. Soy utópica e ingenua, tal vez sean mis principales defectos o mis mejores virtudes, pero elijo ser optimista para que en ese chico perdido se pueda salvar algo. Elijo ser optimista para que ese taxista vaya sin miedo a buscar un pasajero al San Lorenzo. Elijo ser optimista para que esa mujer que elija el sexo laboral lo haga por decisión propia y no por salida forzada. Elijo ser optimista para que no metan a más pibes en cana por sembrar a Mary Jane. Elijo ser optimista porque a pesar de la porquería que vemos todos los días todavía queda la parte del vaso medio lleno. Elijo ser optimista porque prefiero ser ingenua a resignada y conformista, sin visión de que las cosas pueden cambiar si cada uno hace lo que debe desde su lugar. 

¡Hasta la próxima!

Juliana D. Biurrún
           

lunes, 18 de julio de 2011

Adhikari, una banda que no tranza

Adhikari se prepara para festejar su 17 aniversario y planea con todo el lanzamiento de su tercer material de estudio, “Entre el caos y la tormenta mental”, con líder de Cabezones César Andino como invitado especial.

¿Dónde estabas por aquellos años, en 1994? ¿Ya escuchabas rocanrol? ¿Conocías a Jane’s Addiction o The Cure? ¿Habías nacido…? Eso seguro que sí.


 Hace casi dos décadas, por estos mismos pagos, un violero emprendedor y bastante decidido se embistió en el desafío poco fácil (o bastante, depende del ojo con que se mire) de vivir de y para la música. Aquellos primeros pasos se convertirían en la génesis de una de las bandas más longevas de la zona. Estamos hablando de Adhikari, formada por El Negro Brookyn como único integrante original (en voz y guitarra), su consanguíneo Bigo (bajo) y el nuevo hermano por “adopción” Martín “Puchi” o “Puchito” (batería) en alusión a la cantidad de puchos que se clavaba por día.

Diecisiete años es un tiempo considerable para un proyecto de este tipo. Docenas de bandas se parieron en la movida neuquina pero su estabilidad fue fluctuante y no muchas lograron mantenerse en camino. Es más, si buscamos alguna que continúe vigente desde esa época hasta hoy nos encontramos con apenas un puñado. Para Adhikari la historia fue parecida, su formación cambió muchas veces, estuvo un par de años inactiva y en el medio su fundador se armó otra banda por ahí. Pero el Negro volvió… acaso siempre se vuelve al primer amor.

Según lo contado por ellos, con la composición actual encontraron el equilibrio espiritual y grupal que necesitaban para darle fortaleza al proyecto, independientemente de que las variaciones pasadas fueron impresas en cada una de sus producciones. "Todos los discos de Adhikari tuvieron el concepto del grupo humano que había en su momento. Lo que pasó en este disco fue que con Puchi pegamos onda. Nosotros somos hermanos y compartimos un montón de cosas en cuanto a gustos musicales, sentimientos, amigos. Esta mutación, maduración o simplemente hallazgo personal y compartido fue el sello que marcó las diferentes etapas de la banda. Pero cuando entró Puchi fue como que sentimos que teníamos un hermano más”, contó Brooklyn mientras reflexionaba sobre los cambios cualitativos en el último tiempo.

La conexión con Martín se remota a finales de los ‘90, principios del ‘00, cuando siendo un reciente adolescente ya era habitué de los recitales. Cuentan los viejos rockeros y amigos de hoy que siempre se cruzaban al loco re jovencito en los conciertos. Era el mismísimo Puchito, que flasheaba cuando veía a Adhikari y la gente prendida fuego con ellos. Las vueltas de la vida le cumplieron el sueño del pibe y hoy está sobre ese escenario con el que alucinaba tiempo atrás. Por su parte, Bigo tenía apenas seis años cuando los escuchó por primera vez.

Con respecto a las raíces de su música (siempre temas propios y muy poquísimas veces alguna versión), las influencias de los integrantes responden a una ensalada musical en la que se puede encontrar cualquier verdura. Desde los ’80 y pasando por los ’90, con bandas referenciales como Pixies y The Cure, Nirvana y Janes Addiction, Sonic Youth y Babasónicos. Todas tan variadas como aunables en ese sonido que los Adhikari autodenominaron "rock sónico".
           
Un poco de historia
Dedicarle tantos años y tiempo a algo implica casi inexcusablemente el aumento del haber en alguna cuenta, entiéndase por esto la inasistencia a alguna fiesta familiar, el distanciamiento de algunas personas, el encerramiento en el mismísimo mundo personal y grupal. ¿Quién conoce la cantidad de pequeñas grandes cosas a las que, en este caso un músico, puede renunciar día a día para mantenerse fiel a su laburo? Sólo quien haya intimidado con alguna cepa del rocanrol y en el rol que fuere. Pero esa presunta carga negativa automáticamente se traduce en ganancias desde otro sentido: Valores, convicciones y la satisfacción de terminar cada día sabiendo que estás en el lugar correcto.


"Esto es mucho laburo. Es hacer lo que nos gusta y no pedir nada a cambio ni tranzar con nadie. A pesar de que nos han salido cosas para laburar de otras que no nos gustan, nunca aceptamos. A nosotros en este momento nos sale una fecha en Córdoba y nos vamos. Laburamos de esto y vivimos de esto, de la música y lo que hacemos con los músicos. Siempre estamos relacionados con el arte", explicó Brooklyn.

Y la historia salida de su boca recuerda lo siguiente: "Empezamos a tocar en los 90's y en esa época no había producción de shows. Hoy vas a ver a una banda y tiene bocha de luces, hasta cabezas móviles. Entonces el concepto nuestro era como meterte en otro estado cuando ibas a ver un show. Por ejemplo ibas a un recital y de repente empezabas a ver el mango de una guitarra, un bajo o unos palillos iluminados con un led. Eran unas cositas chinas que conseguíamos que iluminaban el mástil, entonces cuando aparecían las luces veías a cuatro locos en el escenario disfrazados de Caballeros del Zodíaco". (Nota de autora: ¡Zarpados dibujitos!).

Su primer disco fue "El estado del ser", editado en 1998 y grabado en Santiago de Chile. Nueve años después, en 2007, lanzaron su segundo trabajo de estudio "Resplandece", con un concepto más íntimo y minimalista en el que los juegos con los planos sonoros se convirtieron en su constante. "Si escuchás ese disco se te quedan en la cabeza los ruidos que tiene", contó el Negro. Ambos materiales están agotados y a la espera de una próxima reedición.

Mientras tanto, se preparan para lanzar en septiembre de este año su tercera producción, titulada "Entre el caos y la tormenta mental", material que sufrió desafortunadas peripecias y obligó a los Adhikari a plantarse en el estudio y transformar las reuniones de grabación en maratones eternas. Sucede que un amigo de lo ajeno se afanó la computadora del Negro con todas las sesiones de Pro Tools (programa de grabación) y dejaron a los muchachos en bolas con su laburo. Y sí, tuvieron que arrancar de cero y sin chistar.

El trabajo resume canciones de autoría de la banda y cuenta con la participación especial del líder de Cabezones, Cesar Andino, en el tema "Escúchame". "El disco es el reflejo de un montón de sensaciones que vinieron surgiendo desde hace dos años hasta ahora. Cuando entramos a grabar la primera vez fue otra cosa, pero cuando caímos acá, en nuestra sala (Machina Records, estudio de grabación y sala de ensayo), nos encontramos con que era todo un mundo diferente y eso contribuyó a que se diera una conexión natural entre nosotros. Por eso salió tan natural como salió. Después de haber hecho una preproducción importante mucho tiempo atrás este era el momento y el lugar para hacerlo definitivo”, contó Puchito.

Y ese proceso fue un caos y tormenta mental en sentido literal. Según lo que ellos contaron, fueron dos meses de infierno en los que fotos testigo muestran agite de domingo a domingo. "Eran bardos, trasnochar, empezar una sesión a las dos de la tarde y terminar al otro día a las diez de la mañana", recordó Bigo. Pero durante la tormenta, en un paréntesis de calma, alguno de los integrantes tuvo un "rapto de conciencia" y se lo comunicó al resto. Acto seguido, nuevos razonamientos y replanteo de situación: era necesario bajar un cambio. Entonces bastante preciso resultó ser el nombre del disco, tanto que durante su proceso de gestación se vivieron auténticas "jornadas de rocanrol".


Old school never die
Desde el año pasado Adhikari viene organizando los festivales Life Style, título que resume en una noche algunos pilares de la cultura del grupo: El rock, el skate y el tatoo. La edición anterior fue en septiembre de 2010 y contó con la participación de Amor Fizz, Mitosis y Ruido Explícito. Recordando esa fecha, mientras las bandas rompían con todas las distorsiones juntas, a su alrededor un grupo de artistas dibujaba sobre pizarras y los skaters se asomaban con sus patinetas para completar la jungla del salón.

Algo así se espera para esta tercera edición a realizarse el sábado 23 de julio en Teatro del Viento (Juan B. Justo 684), con el agregado de que será la gran noche gran en la que la banda festejará la cúspide de su adolescencia, los 17 años desde aquel 1994 en que el Negro se colgó su modelo Les Paul y sintetizó en Adhikari una conciencia sobre el estado del ser.      

¡Hasta la próxima!

Juliana D. Biurrún
Fotos de Magdalena Azcazuri
Para www.comahuerock.com.ar

domingo, 10 de julio de 2011

Eli Suárez y la metamorfosis gardeleana

Tomar nuevas formas sin morir en el intento

En entrevista con Eli Suárez, cantante y guitarrista de Los Gardelitos, conversamos sobre las transformaciones de la banda y su identidad en la escena actual.


            Tal vez no sea de lo mejor empezar un escrito contando las eventualidades por las que se atravesó para conseguir el material, pero irrisorias son las reglas cuando se trata de destacar lo bueno de una experiencia. Pocas veces me tocó un entrevistado con tanta buena onda y voluntad. Claro está que la mayoría siempre tiene buen humor, es extraño que te toque un lengua retorcida sin ganas de hablar. Pero ojo, puede pasar… “nadie está exento de nada” (no olvidar). 

            Esta vez la predisposición se llevó el premio y las idas y vueltas terminaron en una mutua buena onda. Algo así fue lo que pasó: Primero nos comunicamos por teléfono y acordamos un día y horario, pero el destino jugó una mala pasada y la computadora de quien escribe se hizo la muerta un par de horas largas. Y por supuesto, el grito maldito casi alcanzó al cielo. Llegamos a un nuevo acuerdo, pero un imprevisto obligó al entrevistado a comunicarse cuando faltaban quince minutos para que termine el día, “¿podrá ser un poco más tarde?”, pero claro que sí. Y a la jornada siguiente, “¿lo hacemos por escrito?”, “no hay problema, cómo te sea más cómodo” le respondí.
Pero la tercera fue la vencida y dimos en la tecla, “estoy en una casa, ahora sí la podemos hacer”. Ok genial, entonces apretemos Rec.

            Eli Suárez es guitarrista, cantante y líder del grupo Los Gardelitos. Hijo del fundador de la banda, el fallecido “Korneta”, agarró las cuerdas del proyecto y puso voz a sus palabras escritas. Un pibe de Bajo Flores, sencillo, buena onda y sin aires de grandeza. Un loc@ común como vos que estás leyendo del otro lado, pero que hace unos años sentó nombre en el rock y ahora se calza un traje gardeleano con sombrero tanguero, para colgarse su stratocaster con estampa tipo cebra y rockear sobre los escenarios nacionales. 

            Debutaron en 1996 en Bajo Flores, grabaron un demo seguido por el disco “Gardeleando”. Hacia 1999 produjeron “Fiesta Sudaka” que fue editado por la multinacional Sony, al que le seguiría en 2004 “En la tierra de los sueños”. La última entrada al estudio fue en 2008 cuando registraron “Oxígeno”. Actualmente están de ruedo por Argentina con la llamada “Gira Oxigenada”, mientras se preparan para presentar el DVD grabado en vivo “Cine Teatro Los Gardelitos”.
Esto fue lo que Eli nos contó...

- ¿Cómo se viene esta nueva etapa a partir de la presentación del DVD “Cine Teatro Los Gardelitos”?

El lanzamiento va a ser el 25 de julio porque se reprogramó, estaba previsto para el 24 de junio. Esta etapa nueva arranca el 25 de mayo del 2010 con tres nuevos integrantes y debutando en el Teatro de Flores en una fecha que pasó a ser emblemática para la banda porque también un 25 de mayo tocamos por primera vez en Ciudad Oculta Rock (allá por 1996). Además, en el 2004 un 25 de mayo debutamos como trío en Cemento. A partir de eso se encaró esta etapa nueva volviendo al cuarteto, reincorporando la guitarra acústica al sonido en vivo. También con un sonido nuevo de la mano de los integrantes que se sumaron.

Los Gardelitos atravesaron por diferentes formaciones. La primera estuvo integrada por Korneta Suarez en voz y guitarra y sus dos hijos: Eli y Bruno en batería, junto al amigo de la familia, el bajista Jorge Rossi.
El 1 de mayo (días antes del debut en Cemento), Korneta apareció muerto y Eli (el único que permanece hasta hoy) tomó las riendas. La banda sufrió su primera modificación y los integrantes anteriores fueron reemplazados por Martin Ale en bajo y voz y Horacio Ale en batería. En la actualidad está compuesta en formación cuarteto por Fede Caravatti  en guitarra y voz, Diego Rodriguez  en bajo y Paulo Bellagamba en batería.

- ¿Cómo fue asumir el liderazgo de la banda tras la desaparición de Korneta?

Para mí fue algo muy repentino, inesperado y terminé estando de manera espontánea haciendo lo que sentía, que era seguir adelante con el grupo de la manera en que me lo demande. En ese sentido sentía que para seguir adelante tenía que tomar el micrófono y ponerme a cantar. Eso también me fue llevando a sin querer agarrar la lapicera y ponerme a escribir canciones. Entonces de alguna manera lo veo como una continuación y lo vivo con naturalidad. Siempre mirando adelante a ver lo que nos depara el futuro. Es una mezcla de responsabilidad y aventura, es bastante lanzado. Tiene un gran peso lo que la banda significa para la gente y para mí. Busco estar a la altura de las circunstancias esforzándome a partir de lo que la banda necesita.

- ¿Cómo fue la supervivencia de la banda a partir de tantos cambios en su formación?

Más que nada pasa a partir de la propuesta desde la música. Pasa por ahí, vas tratando de que el grupo tome nuevas formas pero sin perder el contenido, lo que propone y lo que es la música. Es muy interesante porque te empezás a replantear en cada transformación cuáles son las cosas esenciales en el grupo que tenés que conservar y cuáles son las cosas que tranquilamente podés dejar ir. Eso tiene que ver con una renovación que más allá de los cambios en la formación de la banda, es natural en cualquier persona.

- ¿De qué manera se vive el rock después de Cromañón?

Nos afectó de una manera especial porque nos tocó muy de cerca pero también afecta a todas las bandas. Se hacen más difíciles los recitales en vivo, las organizaciones se hacen más cuesta arriba y al no tener lugares, cada vez está más difícil empezar para las bandas under. Por otro lado, también ha quedado de alguna manera demonizado el rock con el estigma de Cromañón y eso hace más complicadas las cosas a la hora de hacer un recital. Sin embargo también tenemos que hacer un mea culpa y ser autocríticos, hay mucho que aprender de ese dolor y esa tragedia que se vivió.

- ¿Se fue regenerando el público gardeleano?

Fue cambiando. Ahora estamos en una etapa muy lindaporque la gente está redescubriendo el grupo a través de la formación actual, entonces se respira un aire fresco. Mucho entusiasmo hay en los recitales en todo el país y especialmente en el interior, pero ahora se está renovando la mirada hacia nosotros en Buenos Aires y Capital y eso es lindo. Yo creo que la esencia del público permanece más allá de que van cambiando por cuestiones de tiempo y generacionales. A la vez conservamos a gente que nos viene a ver hace muchos años y que le siguen gustando las canciones y las propuestas de la banda.

- ¿Y cómo interpretás esta esencia?

Tiene que ver con gente que está buscando algo distinto y a la vez que esté conectada con una especie de tradición de lo que es nuestro rock nacional y las cosas que a nosotros nos gustan y compartimos. Es gente que se identifica con las letras y con la música y a la vez de que hay una identificación, tienen buenas expectativas con respecto a nosotros. Quieren que vayamos mejorando en los recitales y en la forma de hacer los temas, en como los interpretamos. Te van pidiendo que tengas más contacto, son muy observadores del show en sí y sus variantes, de la puesta y la interpretación.
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El nombre Los Gardelitos surge de un homenaje al señor del tango, el gran Carlitos Gardel. ¿Y cómo se mezcla este género con una banda de rock? En la mixtura que entrelaza a los dos y los convierte en “rock sudaca”, como ellos lo llaman. Un sonido de tipo Stone en el que se mezclan, según dicen, estilos que intentan escapar a las etiquetas. 


- ¿Cuáles son los puntos en común entre el tango y el rock?

Creo que lo que tienen en común es que de alguna manera son formas que tenemos de expresar nuestras ideas, desde las alegrías hasta los dolores mismos, para así poder de algún modo representarnos a todos. Creo que en ese sentido son casi lo mismo. Después también está el tema de que son músicas que tienen una carga de calle muy importante en su génesis y también pueden ser en sí mismas una necesidad de vida. Esas cosas las puedo relacionar. También creo es muy cosmopolita, más allá de que el tango es algo que nos representa como argentinos y que el rock tiene una característica más universal, pueden llegar a compartir eso. Nosotros en Argentina somos una mezcla de culturas y razas y en el rock también se da mucho ese fenómeno, pero cada género lo representa un contexto diferente. Esta tendencia más universalista del rock también incorpora la cultura de este movimiento. 

- ¿Qué le da identidad a Gardelitos por sobre el resto de las bandas actuales?

Quizás lo que distinga a los Gardelitos es precisamente la búsqueda de identidad en las letras y la música misma. Tratamos de hacernos cargo de una variedad de estilos y géneros que nos gustan, expresarnos de nuestro modo y transmitirlos a nuestra manera. Por eso jugamos con el concepto de “rock sudaca”, porque decimos que es un rock que está hecho con nuestro estilo entonces no es un rocanrol clásico, una tendencia o algún subgénero en particular, sino que es un rock que puede abarcar distintos estilos. Creo que esa libertad también hace que paradójicamente la banda vaya revelando su identidad en cada interpretación.

Esta entrevista fue realizada previo a la presentación de la banda en el salón de la banda del boliche Bloke el 9 de julio del corriente.

¡Hasta la próxima!

Juliana D. Biurrún