viernes, 31 de diciembre de 2010

2010, el año del rock and roll por excelencia

Este sí que es el último post del año. Lo tenía armado hace unos días, pero quería esperar a este viernes 31 de diciembre de 2010 para subirlo. 

Este año tuvo condimentos de todo tipo, pero sin dudas, el que más protagonismo ganó fue el musical. Fue el año del rock and roll por excelencia; con montones de recitales de bandas y artistas de aquí y de allá, que colmaron prácticamente todos los fines de semana de cada mes. 

A continuación, una lista de los recitales de artistas nacionales e internacionales a los que tuve el gusto y el lujo de asistir durante el 2010, y su respectiva apreciación en pocas líneas. Es muy importante aquí destacar la afluencia enorme de espectáculos que hubo en la región. Neuquén es una ciudad culturalmente creciente, con un capital interno súper activo que mueve y genera a pesar de todo. Si revisan un poco el archivo de este blog, se van a encontrar con algunas de las cosas a las que me refiero. 

La ciudad está hermosa. Derrocha cultura, crece y concibe contra todo pronóstico. Si el 2010 fue así de rico, prepárense para saborear todo lo que depara el 2011. 

Caleidoscopio musical
El criterio para el orden de la lista, fue el desorden y espontaneidad. Ningún patrón en particular hizo ubicarlos de esta manera, sino que funcionaron como cuentagotas y cada uno fue cayendo directo desde la cabeza hacia la PC. Hubo numerosos recitales a los que no pude asistir y me hubiera encantado, pero me despido de este 2010 súper contenta por todo el caudal que tuve la suerte de ver. 

Ahí vamos… 

Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra: Fue una de las fiestas más grandes del año. Imaginate a un grupo de señores parecidos a mi viejo, a tu viejo, tocando con todo el brío encima; teatralizando en conjunto, convirtiendo a sus instrumentos en objetos de música lúdica y bizzareando a más no poder. Energía al cubo. Bailes gitanos y decenas de señoritas en el escenario y subiendo hasta el cansancio. El papel de Kusturica bastante secundario. Parecía disfrutar más observando en un estado pseudoestático y aportando algunos arreglitos de guitarra, que siendo protagonista del show.


·         Charly García: En lo personal el recital más íntimo y emocionante del año. Felicidad, congoja y satisfacción por ver a mi ídolo de siempre casi quieto, pero espiritualmente conectado con sí mismo. Fue ver al músico en su esencia plena. Un sentimiento increíble me salió de adentro. Fue hermoso y conmovedor, así de simple y cursi.

·         Molotov: Uno de los recitales en los que más temí por mi vida. Codazos a montones y patadas por todos lados. Una energía avasalladora se desprendía de una marea con miles de personas alrededor. Era saltar o morir, no había opción. Fue la manifestación pura del espíritu del rock and roll.

·         Living Colour: Virtuosismo elevado a la cuarta potencia. Fusión funk, rock, y uno de los bajos más prodigiosamente psicodélicos que vi en mi vida. Una de las voces masculinas con más fuerza, afinación, color y versatilidad que escuché por los pagos neuquinos. Una batería increíblemente veloz  y un guitarrista completamente melomaníaco y delirado de los sonidos. 

·         Nonpalidece: La gran sorpresa del reggae argentino. Un show en primera instancia sin muchas variaciones, pero que hacia el final remontó sobre relatos musicalizados que parecieron hipnotizar al público. Fue uno de los recitales más interactivos a nivel músico – audiencia. Pocas veces se vio que un cantante movilice tan masiva pero uniformemente a la gente y genere esa retroalimentación tan cálida entre ambas partes.

·         Dread Mar I: Un frontman indiscutiblemente consagrado, con su voz de bolero y carisma de tipo común como virtudes fundamentales. No mucho más que decir.

·         Die Toten Hosen: Una gran inyección de punk rock directo desde Alemania. Loquísimo y satisfactorio que apareciera una banda así por estos pagos. Sobredosis de escupitajos, saltos y patadas. Punk rock de pura cepa.

·         Medeski, Martin and Wood: Un show de vuelo estratoférico. Deliradamente increíble. Un trío de virtuosos experimentales que radicaron nuevamente el jazz en parte de la juventud. Asombro, admiración y enamoramiento en vivo, imposible de evitar hasta para el más duro o musicalmente reacio.

·         Los cafres: Un recital armónicamente empaquetado. Prolijo cual disco en vivo. Reggae roots de linaje puro. La joyita principal, Guillermo Bonetto y su voz de galán.

·         Ska-P: Saltos skateros durante más de 120  minutos sin parar. Masiva congragación de gente, increíble organización y sorprendente tranquilidad. Alto recital que trascendió a la música y no descuidó la teatralización en la puesta en escena. Fue un gran lujo y placer tener a esta docena de españoles en nuestro querido Neuquén. Con su presentación en Zanon, los obreros demostraron una vez más, que para mantener la seguridad no hacen falta policías, hace falta conciencia y buena energía.

·         Rico Rodriguez: Fue ver y oír la historia de la música pasar a través de él. Realmente conmovedor sentirlo luchar contra él mismo por la energía de sus pulmones y soplar desde el corazón.

·         Dancing Mood: Una fiesta de jazz jamaica, reggae y ska. Musicalmente digno de una gran big band.

·         Kameleba: Un show súper enérgico y divertido, me sorprendió lo bien que sonaba la banda. Un montón de hombres cantando con la misma afinación (entiéndase afinados) e interactuando muy a la par entre ellos y con la gente.

·         Luís Salinas: El sentimiento hecho música y la música hecha sentimiento. Pocas veces una guitarra sintió y demostró tanta expresión, y nunca vi tanto scat junto en un mismo recital. Una de las joyitas del año. Si te alguna vez te preguntaste que es el swing, el color musical y la complicidad instrumental, en un show de Salinas vas a encontrar tu respuesta.

·         Gondwana: Una de las bandas de reggae que más me gustan. Un bajista con campera de cuero y rastas eternas a pesar de los 50 grados de calor, y un cantante con voz divina, súper casual y despojado de cualquier estereotipo reggae. Dinámico, entretenido y de calidad. Mucho baile, mucho canto, mucha risa, mucha charla y mucha cerveza, como debe ser un buen recital. “Esta polución me va a matar”.

·         Calle 13: Fue el recital del ejercicio. Qué manera gigante de agitar. Fue una gran fiesta de locos entre amigos; con una banda de músicos increíbles, con vientos poderosos como tornados de oro y una energía en trasmutación constante desde el escenario hacia las miles de almas que saltábamos en sintonía y a la par.

·         Gustavo Cerati: El recital que agradezco a todos los dioses haber podido presenciar. Uno de los últimos de este gran músico argentino protagonista del top ten más selecto. Un Cerati entre borracho y fumado (de cigarrillo), un genial artista, un excelente cantante y un violero con sonido único. Gustavo tiene ese color musical que hace que nadie se le parezca, ni siquiera un poquito. Todo eso se vio y sintió en esa noche musicalmente conmovedora. Fuerza Gustavo.

·         Sesiones de Reggae Instrumental: Exquisito, distinguido, con estilo, calidad y cualidad. Reggae del bueno, reggae elaborado, con soniditos por todos lados. Una banda con raíces neuquinas que gana en la Sin City y apadrina la camaradería en la humildad de sus excelentes músicos.

·         Él mató a un policía motorizado: Esas bandas que andan por todos lados pero que no son masivas. Que no la conocen muchos pero que cuando la escuchan les suena de algún lado. En su paso por Neuquén el sonido no fue su principal aliado. Cosas técnicas simples y complejas no les tiraron un centro esa noche, pero tampoco les restaron el mérito de su público cautivo que no perdió la oportunidad de verlos. 

HASTA EL AÑO QUE VIENE!!!
Juliana D. Biurrún

jueves, 30 de diciembre de 2010

Cromosoma X y nuestro gran 2010

 La típica de fin de año es hacer un recorrido evaluativo por los 365 días que pasaron. Lo bueno, lo malo; lo lindo, lo feo; lo satisfactorio, lo desagradable; y un montón de cosas que terminan por conformar una especie de balance sobre esa época que pasó.

Particularmente el 2010 me llenó de caricias y a veces me pegó un par de piñas. Me enseñó un montón y me mostró cientos de cosas nuevas. Me hizo conocer gente increíble y me tiró por el inodoro prejuicios que ni siquiera sabía que tenía. 

El 2010 fue un año musicalmente inmejorable y un periodo súper productivo con Cromosoma X. Hicimos docenas de shows en vivo, viajes a montones para tocar en el interior. Presentamos nuestro primer disquito con éxitos totales. Nació una nueva grabación junto a Lito Vitale, y contamos con el lujo y el honor de  tenerlo como invitado en un recital. 

         A nivel social, establecimos relación y compartimos escenario con un montón de músicos de la localidad. Hacia dentro, la familia se fortaleció en todo sentido, y  en conjunto hicimos amigos nuevos y conocimos gente genial. Aprendimos a revalorizar constantemente el esfuerzo y la dedicación como los caminos ciertos para cumplir nuestros objetivos. Eso se tradujo en coordinación, trabajo en equipo, en familia, entre amigas y amigos. Las discusiones sin peleas nos hicieron entendernos mejor, y  los debates siempre productivos nos hicieron madurar. 

Fue un año súper intenso, cargado de afecto, cariño y compañerismo. Contra todo prejuicio, somos un grupo mujeres y no nos peleamos entre nosotras como alguna vez alguien imagino. Tampoco somos el nido de víboras que se puede dibujar en un inconciente perdido por ahí. Nada más alejado de eso. Somos un grupo humano y musical, un grupo de amigas y confidentes, de psicolocas y de descarga. Cromosoma X es un espacio constante de catarsis e interacción, donde nos desenchufamos de todo para conectarnos con parte de lo que somos, cada una individualmente y en grupo. Cromosoma X  es la familia que se ve en el escenario, pero también es toda la familia que hay detrás. 

Estoy agradecida de todo corazón a Cromosoma y compañía por permitirme ser parte de esta comunidad. El 2010 fue nuestro año de crecimiento pleno, y todo el  esfuerzo y trabajo que sembramos lo fuimos cosechando de a poco y en todo sentido.

     2010, fuiste un año súper generoso, activo, divertido y nos enseñaste un montón. Fuiste un grande, y espero que lo mejor que nos diste, sea lo peor que el que viene nos de

  2010 TE BANCO. 2011, TE TENGO TODA LA FE!!!
QUE SEA ROCK, SIEMPRE.

Hasta la próxima! 

Juliana D. Biurrún

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cuando la música es el canal: El filo de una retórica sin complejos.


          Tengo un amigo, desde aquellos años en los que empecé a tener amigos, que lleva el baile en la sangre. Cuando un sonido comienza, su ritmo empieza. Una parte independiente de su cerebro se activa instantáneamente, y en un acto  paralelo a su movimiento, memoriza cada canción que escupa el reproductor. 

Así internalizó de pies a cabeza una de las letras de reggaetón más largas que parió la industria musical. “Atrévete Tete, salte del closet, destápate, quítate el esmalte, deja de taparte, que nadie va a retratarte…”. Y así fue como me conocí con Calle 13, a través de mi gran amigo que, ingenuamente, la instauró como  parte del sonido de culto en cada juntada cervecera (o fernetera).

Visitante - Ileana - Residente
Calle 13 es una banda puertoriqueña compuesta por una docena de músicos, pero con dos como líderes y cabecera. Son el letrista René Pérez, alias “Residente”, y su hermanastro, el compositor multiinstrumentista Eduardo Cabra, “Visitante”. También colabora en coros la hermana de este último, Ileana Cabra. Sus apodos provienen de la identificación que tenían que dar al guardia de seguridad para entrar a su casa, ubicada en la Calle 13 de una urbanización de Trujillo Alto - Puerto Rico (territorio no incorporado de los  Estados Unidos con estatus de autogobierno - El poder de ejercer su soberanía recae en el Congreso del país del norte).

El estilo que hacen es complicado de encasillar. Si bien en primera instancia empuñaron al reggaetón como base, las fusiones permanentes en su música los hacen desviarse de la etiqueta. La mezcla de sonidos latinos como salsa, merengue y cuarteto, sumado a las letras entre rapeadas y cantadas, los engloban en un género macro que parece arrimarse a la música urbana y el hip hop. En definitiva, engendran canción tras canción a un gran híbrido musical que nace de la convivencia entre ritmos alegres y realidades retóricamente cuestionables. 

Varios me miraron raro cuando me confesé gustosa y a mucha honra de Calle 13. Tuve numerosos debates “musicolocos” tratando de derribar el prejuicio de la banda reggetonera que sonaba en la radio. Mi argumento se basaba en los por qué de su distinción entre la masa uniforme y de monotonía plástica que abunda en el montón. 

Ningún hombre es una isla

Residente y las leyendas
de protesta en su espalda
En el contexto de su aparición (2005), el reggaetón era la variedad con mayor llegada a las masas en Latinoamérica. Ellos, por su origen puertoriqueño, mamaron y se nutrieron con esos compases, pero marcaron la diferencia en la calidad e inteligencia musical con que la rumbearon por esos ritmos. Calle 13 hace música con la que genera conciencia. De esta manera, jerarquiza su mensaje y utiliza las melodías como medio de llegada masiva para transmitirlo. 

Entre sus canciones, cuenta con las típicas del género base en las que habla sobre cuerpos, deseos y lujuria; pero para mérito de la banda, la temática social y la evolución musical fueron increyendo disco tras disco. Las denuncias de mayor voltaje comenzaron a ganar protagonismo, y la crudeza en la retórica de sus reflexiones sobre la realidad sociopolítica de Puerto Rico y Latinoamérica, terminaron de posicionarla como una banda que comunica por sobre todas las cosas. 

Expresión de ira acumulada
En definitiva, Calle 13 es contenido vulgar, visceral, desfachatado y ordinario. Es un recado social e implícito; inteligente e intelectual; político y contestatario; filoso y revelador. Son palabras sin  complejos, balas directo al centro.

En el último disco, “Entren los que quieran” (2010), es donde más fuerte se siente esta impronta de politización. Desde su introducción, una tormenta de piñas entre carcajadas irónicas, se burla de la multinacional Sony BMG por el fin de su contrato con ella. ¿Pura estrategia de mercado o manifestación ideológica pura? Es una pregunta con tantas respuestas como aristas de análisis. En lo personal, creo que responde a una estrategia de mercado basada en una concepción ideológica; en la que el objetivo primero fue propagar el mensaje, y la disquera su canal para hacerlo. De todos modos, estas no son más que suposiciones. Hasta que las partes no emitan información oficial al respecto, seguiremos nadando entre especulaciones.

Entren los que quieran porque los de atrás vienen conmigo

La cualidad que distingue a Calle 13 además del filo de su retórica (admirable  y envidiable), es la calidad musical de sus composiciones. La unión de dos hermanastros con increíbles cráneos cada uno en lo suyo, engendra este híbrido que vive de paseos entre declaraciones explícitamente desenfrenadas (que ni siquiera alcanzan a ser metáforas), y la fusión permanente entre sonidos del centro, norte y sur. 

Residente y y la argentina
Mercedes Sosa
Si bien hay quienes dicen que el último disco supera al anterior, es importante distinguir las virtudes particulares de cada uno. En el antecesor, “Los de atrás vienen conmigo”, la denuncia está presente pero no copa la mayoría de los espacios, sino que las temáticas responden más a lo trivial, cotidiano y amoroso. Por el contrario, se destaca en el color generado por la incursión en diferentes estilos como la salsa y el candombe, con bases por momento jazzeras condimentadas con guitarras de clásico sonido rock. 

Por su parte, “Entren los que quieran”, sin dudas lo supera en retórica y denuncia social. Un disco mucho más crudo desde su lenguaje, que muestra a una Calle 13 totalmente libre de complejos expresivos, decidida a ir centro de la corrupción en el sistema actual. 

La conclusión de este montón de líneas plasmadas acá, es que para escuchar música es necesario abrir las orejas y dejar los prejuicios del otro lado de la puerta. Son esos preconceptos los que muchas veces niegan la posibilidad de disfrutar naturalmente de bandas de la ostia, como la que suena en el reproductor esta tarde infernal. 
 Hasta la próxima.

 Juliana D. Biurrún


 

domingo, 19 de diciembre de 2010

La reivindicación de la radio

La radio, un amor en el aire
Cuando no existía la televisión o no todos tenían acceso a ella, allá por las décadas del  ‘40, ‘50, la gente se reunía para escuchar la radio. Destinaba horas de sus días para oír con atención las emisiones, las novelas, el radioteatro. Era una especie de ritual en el que se compartía la cotidianeidad con más simpleza, inocencia y compañerismo. 

Aquellas costumbres fueron desapareciendo con la irrupción de los nuevos medios, quienes además de bombardear desde lo audiovisual, muchas contribuyen a fomentar la individualidad, al ser quienes seducen al usuario – espectador, a encerrarse en su propio mundo y pasar horas frente a la PC o días en compañía de la TV.

El fin de una era

Staff Rock and Pop Nqn
El viernes 17 de diciembre fue el último día de emisión de la Rock and Pop en Neuquén. Cerca de las tres de la mañana el dial quedó en silencio. Era el fin de una era, el cierre de un ciclo. La radio no había sido sólo frecuencia modulada, sino un espacio de expresión y lugar de difusión de las bandas regionales. Los legendarios corners en su predio vieron tocar a decenas de grupos, y fueron lugar de reunión entre vecinos curiosos, amigos y fans, entre otras hierbas.

El viernes 17 de diciembre de 2010 fue todo un acontecimiento. Fue el día en que los neuquinos nos volvimos a reunir para escuchar la radio. Fue el día en que las décadas pasadas revivieron en la ciudad, para volver a juntar gente alrededor de una emisora, expectante, compenetrada, libre de pies y manos para escuchar, nada más.

La Estafa Dub
La Estafa Dub es la banda de Neuquén que más promete, que ya llegó y lo va a seguir haciendo cada vez más lejos. Ellos viajaron a Buenos Aires y se instalaron en el estudio de la Rock and Pop de capital para dar desde allí, este cierre definitivo. El lugar de reunión fue el programa “La de Dios”, la Bombonera del Reggae de Santi Palazzo, el semillero del que muchos nacieron directo al estrellato.

Los músicos de La Estafa quizás todavía no tengan conciencia sobre la enormidad de su paso por la Sin City. Además de haber dado un paso gigante en su carrera, ayudaron a  reivindicar el valor del medio. 

Ese viernes 17 fue el día en que nos volvimos a reunir para escuchar la radio como un ritual. Fuimos muchos compartiendo sentimientos encontrados en el mismo momento: el orgullo por nuestra gran banda y la melancolía por el fin de la Rock and Pop en la zona. Fueron horas en las que estuvimos sintonizados por el aire y nos retrotrajimos hasta aquellas décadas, en las que su sonido era el principal encargado de liberar la imaginación colectiva.

QEPD R&P (by Nico Bustamante)
Hasta la próxima
Juliana D. Biurrún

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Los Cafres: Imagen de una armonía empaquetada

Días largos pasaron desde la noche del recital hasta que escribo estas líneas. Pero el recuerdo está intacto, los detalles también, y la memoria de las sensaciones  más fresca que casi nunca.

El lugar de encuentro fue Meet (ex Kimika), el boliche lindante al puente Neuquén - Río Negro (del lado de este último). El evento, un festival reggae con la participación de las bandas Sinsemina y Avergastón, con La Estafa Dub (LED) en el escenario principal como soporte de Los Cafres. 

Los Cafres en acción: Un relato de color

          Sin prejuicio fui al recital de una banda que nunca me llamó la atención, pero debo reconocer que durante los primeros minutos del show me la robó contra toda voluntad. Un par de músicos en escena, una base súper poderosa de drum & bass y centenas de flashes relampagueantes pintados de humo fueron la apertura. Así de imponente como se lo imaginan, con toda la parafernalia encima. Oculto en el fondo, Guillermo Bonetto convirtió su voz en un instrumento más al interpretar con una afinación perfecta la misma línea que llevaba el bajo. Esta técnica conocida como Scat, comenzó a desarrollarse a comienzos del siglo pasado con la irrupción del jazz en el universo musical. Para comprenderla mejor, recomiendo escuchar “Oh lady be good” de Ella Fitzgerald.

          Terminada esa secuencia el cantante apareció en escena. Estaba de punta en blanco, con remera dri fit, pantalón de gabardina claro y su clásica boina. Sus movimientos llenos de swing y cronométricos con la música, por momentos parecían responder a una coreografía reggae roots del “mesías” de Jah. ¿Contradictorio? Completamente. Los músicos estáticos, como clavados en su lugar. Pero la ejecución perfecta y el sonido impecable; como si en realidad estuviera sonando un disco mientras desde abajo veíamos a la banda actuar.

          El público no se peleaba por el lugar. Estábamos todos cómodos, había espacio de sobra. El público no era como el que suele frecuentar los recitales de reggae, pero estaba encendido. Me sorprendió ver el gusto con el que cantaban y bailaban, las sonrisas enormes que aparecían cuando comenzaban a sonar los temas que cada uno sentía como su canción.

          Los Cafres fueron pioneros del género en el país cuando en 1994 editaron su primer disco “Frecuencia Cafre”. Diez años más tarde, pasaron de ser dueños de esa exclusividad, a convertirse en una banda masiva y comercial (sin menospreciar a quienes lo son). Esa fue la sensación que me invadió durante el recital. Todo prolijo, coordinado, simétrico. Una especie de armonía empaquetada que hizo que todo parezca bello y agradable a la vista, con dejos escasa naturalidad y espontaneidad, de esas que se reclaman y esperan en el vivo de un show.

          La música por sobre todo

          Independientemente de aquellas apreciaciones personales, es necesario destacar la prolijidad de la banda, el carisma de Bonetto, su técnica impecable y la belleza de su voz. No por nada siguen vigentes después de casi veinte años (1994 – 2010) y continúan conquistando corazones a montones y sin género. Corazones enamorados de su reggae roots.
 
Hasta la próxima!
Juliana D. Biurrún

martes, 14 de diciembre de 2010

El día en que Facebook llegó al extremo de lo bizarro

Se preguntarán por qué mezclar un escrito sobre Facebook en un blog de cultura, y la respuesta es simple. La incursión de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana, sumado al uso abusivo y hasta adictivo de los usuarios de las redes sociales, las convirtieron en una especie de vedettes en la actualidad . Ellas no hicieron más que dar vida a personajes como Cumbio (quien fuera la reina de Fotolog) para almorzar con Mirtha Legrand, aparecer en todos los medios, y como si fuera poco, contar con la suerte de publicar un libro. La ironía siempre presente, disfraza de banal a la elección de capacitarse por un futuro digno. 

 En relación a esto, hace poco me encontré con lo que me pareció una situación de bizarrez extrema. Tiempo atrás había sucedido lo mismo con la difunta Romina Yan (actriz), cuando decenas de saludos post mortem colmaron el muro de su Facebook.

Hace unos días aparecieron entre mis "amigos" dos fotos iguales de la misma persona: Un antiguo compañero de facultad. Me llamó la atención y acto seguido, entré a su perfil sin saber lo que me esperaba. Él había fallecido ese mismo día. 

El panorama en la pantalla era de una batahola de mensajes de condolencia; y citas como, “que descanses en paz”, “lamento no haber podido ayudarte”, tuvieron el poder de ponerme la piel de gallina. No sólo por el impacto de la noticia eternamente triste, sino por el extremo al que había llegado la influencia de las redes sociales en las relaciones interpersonales,  vida cotidiana, cultura y costumbres. Como ya escribí en líneas previas, fue sumamente bizarro conocer la noticia por ese medio.

           Aquellos mensajes seguirán allí, plasmados en una lápida cibernética como el muro de los lamentos eternos. Hasta que Facebook destruya su imperio; o hasta que algún interesado reaccione al respecto. 

Y así volvemos al origen del texto...
La cultura actual no es un término independiente y disociable. Es cibernética y estará atrapada por siempre entre las telarañas de la web.

Hasta la próxima

Juliana D. Biurrún


sábado, 4 de diciembre de 2010

Odd Room: Cuando la música se entrelaza con la tecnología

Odd Room
Siempre que escribo sobre alguna banda, escucho su música en el proceso, una y otra vez, hasta el hartazgo, hasta que termino. Esta ocasión no fue la excepción.
A la de hoy la descubrí gracias a las nuevas tecnologías. Vieron como es esta época CaraDeLibro… ahora todos se conocen con todos aún sin conocerse. Esta telaraña posmoderna que atrapa casi sin excepción, y que por momentos parece ser una careteada total o una seguidilla de conflictivos diarios íntimos. Pero que también permite encontrarte con cosas interesantes que te llaman la atención y con las que te quedás. Fue así como conocí a esta banda, curioseando por la web; con el agregado poco pequeño de que Neuquén es chico y acá se conocen todos. Nosotros también, claro.

Mercedes - John
La escena musical en la región está dominada mayoritariamente por bandas de rock y sus variantes, algo de ska y últimamente mucho reggae. Perdido por ahí queda haciendo música experimental con bases electrónicas, un megalómano delirado de los sonidos e integrante de la banda de más renombre en la escena actual, La estafa Dub (reggae, por supuesto), el señor Juan Fort y su proyecto Oosfera.
Hace unos años, un trío devenido en quinteto, formado por tres hombres, un controlador y un sonidista estratégico, conformaron lo que fue la legendaria Another Freak, la primera banda de la zona en fusionar bases con  sonidos tecno. Ella junto al proyecto Oosfera eran los únicos antecedentes del estilo en la zona. Lo eran hasta que apareció la banda que musicaliza este momento.
Odd room es una habitación de ruidos y sonidos. Odd Room es también una banda neuquina, un dueto devenido en trío integrado por John Apple, Mercedes Sánchez y un programa de edición de sonido llamado “Reason”.
Sus comienzos de par imposibilitaron en un principio la creación de música con la formación clásica de batería, bajo, voz y guitarra. Entonces casi por casualidad, convirtieron al Reason en su  aliado indispensable.
El estilo que hacen nunca lo había escuchado por estos lares. Si bien existen los mencionados antecedentes, Odd Room se diferencia por ser en un dúo vocal femenino masculino que en conjunto se amalgama muy bien, y por separado deja la impronta de cada uno en su estilo. La síntesis de sus canciones es un pop rock electrónico, con expresiones tanguero arrabaleras “saturadas por sentimientos”; y con secuelas de los sonidos más hipnotizantes por los que se caracteriza Massive Attack, o las melodías más oscuras y deprimentes que marcan la diferencia en Portishead.
En charla con John y Mercedes, contaron sobre los inicios del proyecto, las influencias, los objetivos de trascender más allá de lo cercano, y el fantástico proceso creativo de convertir al Reason en el tercer integrante fundamental. Esta es la historia.


¿Cómo surgió el proyecto?

John: Con Mercedes ya nos conocíamos entre comillas, nos habíamos visto tocar y en el ambiente de rock neuquino. Hace unos años le planteé que tenía varios temas armados que me encantaría que los interpretara en el bajo para dar un par de shows. Intercambiamos teléfonos y quedo todo ahí. Con el paso del tiempo comenzamos a chatear y hablarnos mediante Internet, nos entreteníamos escuchando Britney Spears, pero desde un punto mucho más técnico, específicamente en la gente que le producía y componía los temas. Las melodías pegajosas que quedan retumbando en la cabeza, los sonidos electrónicos, los juegos de voces realmente muy bien armados. Así fue como por jugar se nos ocurrió hacer un cover de Britney. Esa misma noche abrí  “Reason” y armé todo el tema, y esa misma noche le dije que cuando quisiera podía venir a casa a grabar las voces. Cuando estuvo listo comenzamos a mostrarlo vía Internet, con muy buenas críticas y aceptación de la gente.
Finalmente combinamos intentar hacer algo en un principio virtualmente, solo los dos a ver que salía; y así fue como empezamos a trabajar en lo que fue el primer tema de composición mixta “Melancholic Room”. 

Mercedes: El Proyecto surgió juntándonos ambos armando temas y pistas, veníamos con la idea de crear algo distinto, que tenga estética, estilo y se asemejara a lo viejo de Portishead. Fue así que el primer paso lo dimos con un cover de Britney el cual deformamos y le dimos una onda bien power electro.
 
¿Cuánto hace que lo vienen trabajando?

J: El proyecto está por cumplir un año. El 20 de octubre del 2009 terminamos la versión de Womanizer y el  5 de febrero del 2010 encaramos Melancholic Room. Tengo las fechas tan presentes por el fechado de los archivos de grabación de la PC.

M: Empezamos en octubre del 2009, luego seguimos componiendo a principio de este año, el mayor periodo de incubación fue en invierno, el clima sirvió de gran inspiración para ello.

A pesar de la marcada influencia de Massive Attack y Portishead,
¿qué otras bandas consideran cabeceras en el sonido de Odd Room?

J: La idea de encarar musicalmente para esos rumbos fue cien por ciento de Mercedes. Si bien son bandas muy buenas, no creo haber escuchado más de cinco temas de cada una. Eran géneros que a mí jamás se me hubiese ocurrido hacer, pero me planteaban un desafío, y me gustó la idea de que (gracias a esa ignorancia en el tipo de género) lo que pudiera llegar a aportar fuera alejándonos de esa estructura y que se generara algo nuevo.
Hay influencias de tango como  las sincopas rítmicas y las voces saturadas de sentimiento que están ahí camufladas pero están, si uno presta atención.

M: El sonido de raíz es inglés, tratamos de que suene lo mas parecido a una bandita londinense.
Los pilares como mencionaste arriba Portishead, Massive Attack, Garbage, Muse, Franz Ferdinand. Son algunas de las influencias de Odd.

Desde la legendaria Another Freak y el proyecto de Oosfera, no se volvió a escuchar en Neuquén otra banda que utilice bases electrónicas en sus composiciones. Ambos integrantes provienen del rock,
¿cómo fue el paso de sus raíces a este nuevo estilo?

J: Another Freak ¡qué banda! Siempre me gustó lo que hacían y me hubiese encantado formar parte de esa agrupación.
Creo que el pase fue bastante natural y mayormente por la falta de opciones. Al ser “Reason” nuestro único recurso para grabar  y sustituir a los músicos faltantes, creo que fue una linda manera de hacer que  sonara natural la banda. Así empezamos a agregar soniditos y cosas que muchas veces cayeron de rebote a los temas. Realmente dudo mucho de que esta banda tuviese tanta electrónica si hubiera empezado como una banda analógica típica bajo batería voz y guitarra.

M: Es fundamental para un músico experimentar otros estilos. A lo largo de estos años tenia la idea fija de encarar un proyecto experimental fuera de lo común, jugar con pistas, empezar a largarme con la parte vocal, salirme un poco del instrumento y  ejecutar otro tipo de melodías.

El programa de edición Reason es por el momento un integrante fundamental, ¿cómo es el proceso de composición de las canciones?

J: “Reason” es, con un poco de conocimientos el cesionista deseado, el que no te trae problemas sino soluciones. A la hora de componer me resulta súper cómodo, creo que ahorra mucho del tiempo que se invertiría componiendo de la forma tradicional. Siempre podes volver a escuchar el tema, retocarlo, re escucharlo seguir
Por lo general componemos de varias maneras. Algunos temas los hace Mer sola, otros yo,  y nos hacemos pequeños aportes mutuos. Probamos muchas cosas y cambiamos muchas otras a lo largo de la composición de cada tema. De esta manera uno puede hacer que la idea original evolucione de una manera muy rápida. Los resultados son siempre geniales. Por lo menos hasta ahora hemos quedado más que conformes.

M: Primero empezamos construyendo la base rítmica, todo desde Reason. Por el momento podemos decir que somos una banda netamente digital. Lo único analítico es la guitarra y la voz. Armamos las pistas y las grabamos conjuntamente con Cubase, que de hecho Kurko (John Apple) es el operador productor de las bases.
Las canciones son muy viscerales, que denotan muchos sentimientos, positivos y negativos, ambos ensamblados en matices fuera de lo común, música para volar, para soñar, para desahogarse. Les recomiendo “The train” y “Melancholic room”.
             
La elección de cantar en inglés,
¿responde al objetivo de distinguirse también desde la lírica, o porque consideran que combina mejor con la música que respalda las canciones?

J: Hace muchos años recibí un consejo de un productor de la Sony Music Spain, un Californiano llamado Bill Placer que me dijo, “de toda la música en el mundo, solo el  cuatro por ciento está en español; hay un uno por ciento en francés y otros porcentajes ínfimos en otros idiomas; pero el resto está en ingles.
Personalmente creo que elegir un idioma es como elegir entre una guitarra con cuerdas de nylon o una eléctrica, porque por sobre todas las cosas el idioma es una cuestión sonora. Y el inglés es bastante más ameno desde ese punto de vista fonético. El español es más poético, pero por una cuestión de acentuaciones menos sonoro.
Por otra parte los ideales de Odd Room desde un inicio fueron salir del país, hacer algo internacional. 

M: Cantar en inglés tiene muchísimas ventajas, las canciones suenan distintas, tiene mejor cierre fonético cuando se canta. Tenés la ventaja también de que a nivel mundial es un idioma universal y que en cualquier lugar del mundo te van a entender. Y como mencionaste encaja perfecto con nuestro estilo.

¿Cuál es la proyección de Odd Room como banda?

J: Es, creo yo, una banda bastante libre. Podemos estar meses sin hacer nada o juntarnos y en dos semanas hacer y grabar 3 temas. Pueden pasar muchos músicos, ir y venir, pero creo que siempre vamos a poder volver al origen y seguir sumando cosas. Por más que parezca inactiva, siempre va a estar viva y mutando.
De momento creo que queremos empezar a armar shows en vivo, no  tenemos un disco pero si  un EP casi armado, así que suficiente como para arrancar y mientras tanto ir difundiéndolo lo más posible en Internet. 

M: Poder plasmar una impronta que nos distinga en la región, la mayor de todas las proyecciones seguir haciendo lo que nos gusta, disfrutarlo, y si algún día se nos da llegar a Europa.
 

Hasta la próxima

Juliana D. Biurrún