lunes, 27 de septiembre de 2010

Historia de una noche en la que el reggae se apoderó de la ciudad

          ¿Cuál puede ser el mejor regalo para el público de una ciudad en la que el reggae se insertó (a paso lento pero seguro) entre las listas de reproducción de casi todos los adeptos a la música? La respuesta es simple, una jornada de reggae furioso, de artistas al cuadrado que tiñan una noche de sábado con verde, amarillo y rojo.
El pasado 25 se presentaron en el boliche Complejo Bloke,   Dread Mar-I junto a su banda Los Guerreros del Fuego y los chilenos de Gondwana. Diez en punto una batahola de grabes iniciaron el ritmo y enmarcaron al clásico “Vos y tu maldad” de Mariano Javier Castro (Dread Mar – I). El púbico encendido no dejó de moverse a la par del ritmo, ni de acompañar al carismático cantante de rastas eternas canción tras canción en la recorrida por su discografía, desde la etapa más under hasta su último disco, “Vivi en Do”.


Después de casi una hora y media de show según lo acusado por el reloj, los Gondwana subieron al escenario y dieron fin a la espera de escuchar en vivo a una de las bandas más importantes del reggae actual. Sus inicios datan de 1987, cuando I-Locks (bajista y líder) escuchó una cinta del género que robó su fascinación. Fue en aquel entonces que inició un reclutamiento de músicos y amigos para sumarse al proyecto que hoy los coloca entre la elite del ritmo jamaiquino.


Para sorpresa de los presentes, el cantante Kingo apareció sin sus famosas rastas por debajo de la cintura, vestía su cabeza sólo con una sencilla gorra negra y cubría su torso con una “fachera” campera de cuero. Esta imagen invitó al análisis de los hipotéticos por qués del cambio de look. O se alejó internamente de la cultura rasta que marcaba su estética, o dio un giro ideológico en el que consideró disociable esos signos de su pensamiento, o simplemente un día se cansó del peso sobre su sien y decidió amigarse con la tijera. Seguramente esta última es la opción correcta, pero los pensamientos rebuscados siempre aparecen para darle una cuota de emoción a la interpretación personal.


Con total subjetividad debo reconocer que me encantó esta sorpresa visual. Kingo apareció para derribar con todos los estereotipos que dicen que para ser reggae hay que tener rastas y usar chala (seguramente de ella no se desligó, pero tampoco importa). El rastafarismo es una ideología, y las creencias trascienden a la muestra ornamental.


A pesar de la conjunción de los dos grupos, el lugar no se colmó como cuando hace un mes atrás se presentaron los argentinos de Nonpalidece. Es que ellos actualmente lideran la escena y lograron ubicarse en la categoría superior de popularidad – intuyo que es el mismo camino que sigue Dread Mar – I. La última presentación de Mariano Castro fue hace unos meses en el boliche Kimika de la vecina ciudad de Cipolletti, al igual que Gondwana hace un año atrás. En esas oportunidades la concurrencia del primero superó por casi el doble al segundo. Esto es muestra clara de que el gusto y las adhesiones van fuerte de la mano con la notoriedad general. No en vano el sociólogo David Le Bretón aseguró que “las percepciones sensoriales son resultado de las relaciones sociales”.


En lo que respecta a la calidad musical (dejando de lado los gustos personales), la aptitud de los Gondwana superó a Dread Mar – I y su banda. Los arreglos instrumentales más elaborados y presentes, sumados a la variedad de melodías ondulantes, acompañaron de manera impecable a la mayor belleza de la banda, la voz de su cantante. Esta es una apreciación personal que no busca desmerecer a ningún artista, sino hacer una leve evaluación en lo que a mi criterio respecta.


En relación al sonido, sucedió lo que siempre en el lugar. Hacia el centro todo parejo, pero al alejarse del eje, los grabes de los que soy amante, podían llegar a hacerte vibrar los tímpanos por el excesivo nivel del volumen. Esto deja claro que el esfuerzo de cualquier banda por sonar bien, puede ser tirado por la borda si no cuenta con un buen técnico y lugar que la acompañe.


La noche del sábado fue una velada en la que todos (siempre hay excepciones) nos divertimos y bailamos a la par. Dentro de la pista podía observarse una masa uniforme de cuerpos que se movían de un costado al otro, siempre cantando y al mismo compás, adornados por el eterno humo que subía como un “hilo ondulado” para perfumar el lugar.

A pesar de que Gondwana recorrió clásicos como Chainga Langa, Aire de Jah, Dulce Amor, Mi Princesa y Amanda, entre otros, no les vamos a perdonar que no nos hayan permitido endulzarnos con Armonía de Amor. Por eso para empalagarnos un poco, acá dejo la canción.
 


Juliana D. Biurrún


Día Internacional de las Relaciones Públicas


          “El arte de vincular comunicacionalmente una empresa con todos sus públicos, sean internos, intermedios o externos; adecuando el mensaje para cada uno de ellos en conjunto a propósitos previamente establecidos para lograr una retroalimentación positiva”.
          “Se llama relaciones públicas (RR.PP.) a la disciplina encargada de gestionar la comunicación entre una organización y un mapa de públicos clave para construir, administrar y mantener su imagen. Es una disciplina planificada y deliberada que se lleva a cabo de modo estratégico". 

          "Tiene la característica de ser una forma de comunicación bidireccional, puesto que no sólo se dirige a su público (tanto interno como externo) sino que también lo escucha y atiende sus necesidades, favoreciendo así la mutua comprensión, y permitiendo que se use como una potente ventaja competitiva a la hora de pretender un posicionamiento. Esta disciplina se vale de la publicidad, la información y la promoción no pagada para realizar su cometido”.
          Entonces como siempre digo, la comunicación y las relaciones públicas no son sólo una elección académica y laboral, sino que son una forma de vida. La raza humana es social por naturaleza y contra toda posible elección. Las relaciones interpersonales rigen nuestra cotidianeidad aunque ignoremos su permanente presencia. 
          Es una lástima que en la región las empresas muchas veces no le presten la atención necesaria a este costado de la organización. No en vano en países del primer mundo y con más historia de desarrollo cultural, como España, estas profesiones sean consideradas de jerarquía y se desempeñen como mano derecha a los puestos de mando.
          Al hacer caso omiso a los cientos de estudios sobre comunicación que realizaron investigadores a lo largo de las últimas décadas, muchas empresas y organizaciones dejan de lado el costado más importante de la fuerza de trabajo que es el motor de su emprendimiento. Si un empleado no se siente satisfecho, escuchado y tenido en cuenta, si no tiene canales para expresar sus inquietudes, o simplemente se siente ignorado como “uno más del montón”, es quien lo contrate el primero en echarse arena encima. El público interno es el primer influyente en la imagen que el público externo tenga de la organización, dado que hacia fuera funciona como espejo que refleja la satisfacción e insatisfacción por igual y sin discriminación.
          En un llamado a la conciencia de los emprendedores empresarios, se solicita apertura mental y abandono aunque sea por un rato de la búsqueda de plusvalía cuantificable y a corto plazo. No permitan que sus agentes de producción se sientan infelices en el lugar donde pasan la mayor parte de su día. Esto solo puede traducirse en resultados negativos para quien busca el beneficio de su bolsillo. 
          No hay nada más rentable que un empleado que se sienta a gusto y perteneciente a un lugar, con posibilidades de expresar su opinión o malestar, y que se sienta motivado al trabajar. Nada más rentable que una gestión de comunicación que cohesione el grupo humano con la transparencia del poder hablar y los beneficios de no callar.

26 de septiembre
Día Internacional de las Relaciones Públicas



Juliana D. Biurrún

lunes, 20 de septiembre de 2010

Independencia y autogestión en la cultura neuquina

          El pasado fin de estuvo lleno de actividades para hacer en Neuquén. Fueron acciones de origen independiente, gestionadas por grupos de gente que desde su lugar mueven los hilos para mostrar lo que hacen y así enriquecer con su aporte la movida cultural de la ciudad. 
La Coosa
(Coop. de Servicios Audiovisuales)
          

          Hacia las últimas horas del viernes, la Cooperativa de Servicios Audiovisuales, "La Coosa", festejó en el salón Girasoles su segundo aniversario con un motivo particular para el agasajo: La entrega de premios por el concurso de cortos amateur que había lanzado hace un tiempo. A modo de dominó, una acción influye en la otra, y la originalidad y novedad de la propuesta “cossiana”, despertó el interés de aficionados o aspirantes a profesionales del cine. 

          La divertida banda de covers de animé, Tamagochi Experiment, estuvo a cargo de la apertura de la sección musical en el evento. Pero no sólo eso, sino que también fue la responsable de robarle miles de recuerdos a los presentes a medida que interpretaban canciones de los dibujos animados que graficaban la memoria de su niñez. Entonces claro está, no faltaron los saltos ni el aguante total del público.
Tamagochi Experiment
Covers de animé
          Más tarde, la entrega de premios continuó entrelazada con la presentación de la banda de Plottier, Segunda Fase, y ya pasadas las dos de la mañana el cierre estuvo a cargo de la local Cromosoma X

          Si bien la asistencia no desbordó las paredes del lugar, lo realizado el viernes por la gente de La Coosa tuvo el mérito de la concreción en la independencia y autogestión. Fue muy lindo el entusiasmo visto en quienes estuvieron a cargo de la organización, no sólo por la buena energía que imprimieron, sino por los detalles todos de la organización, desde una caja sorpresa que escondía una naranja mecánica literal, hasta llaveros de regalo vestidos con packaging simulado de primer nivel.
Adhikari Rock Sónico

          Ya adentrado el fin de semana, el Teatro del Viento albergó el segundo evento de la seguidilla seleccionada. El LifeStyle, Tatto, Skate y Rock II fue organizado por integrantes de la banda regional Adhikari, un grupo de personas que siempre de algún modo u otro se encuentran activos en este campo. El mismo contó con la participación de los ya mencionados, a quienes se les sumaron Amor Fizz, Mitosis y la poco activa pero súper reconocida, Ruido Explícito. Ellos fueron los encargados de abrir la noche. Mientras ejecutaban todas las distorsiones juntas, a su alrededor un grupo de artistas dibujaban sobre sus pizarras, la gente comenzaba a ocupar el lugar y un grupo de skaters se asomaban con sus patinetas para terminar de completar la jungla en el salón.

          Llegado el domingo, la banda de rock D-Mente, (nacida en el 2006 por iniciativa del ex A.N.I.M.A.L, Andrés Gimenez), se presentó en el boliche Pirkas de Neuquén para presentar su más reciente trabajo discográfico, “Morir para nacer”. La apertura de las puertas marcó las 20 en el reloj, y nuevamente Adhikari y Mitosis formaron parte de la previa, a la que se integró la participación de Eskulapio. También en esta ocasión los adhikari estuvieron a cargo de la organización, lo que demuestra una vez más el espíritu constante de organizar, concretar y volver a generar que se encarna en ellos.

          El fin de semana comenzó y terminó a puro rocanrroll. disfrutó el sabor de la autogestión, y demostró una vez más, que Neuquén es terreno fértil para el crecimiento de la actividad cultural independiente. No se necesitan grandes infraestructuras ni billeteras rebalsadas. Estos emprendedores dejan claro día a día, que con iniciativa y coordinación mucho más de lo que se cree ES posible.

Juliana D. Biurrún

jueves, 16 de septiembre de 2010

Acercate, te invito a pasar

          Esto no tiene nada que ver con ningún recital, alguna película o algo por el estilo. Tiene que ver con un pensamiento que surgió contextualizado por la energía de la música que me acompañaba en ese momento. Es increíble como ella te alimenta los estados de ánimo y te genera momentos de introspección que quizás en silencio no aparecen. Escuchar música con melodías alegres y que transmita buena energía puede ser muy productivo internamente cuando menos te lo imaginás. Todo depende de una predisposición personal, pero funciona como complemento perfecto para ayudar a que crezca.
Ahí vamos

          Caminando sobre una Jamaica de asfalto, con el sol arriba y Marley en mis auriculares, miraba los colores del mediodía y pensaba en el valor olvidado del disfrute de las pequeñas grandes cosas. Muchas veces nos pasamos imaginando objetivos enormes, plazos inalcanzables, o que implican una entrega sobreesforzada o hasta inhumana.
           
          En todo ese trajín de planteos, solemos olvidarnos de disfrutar los pequeños logros, de saborear esas cosas que nos roban sonrisas cuando pasan los días. De disfrutar de la compañía de nuestra gente, del mate que nos convida nuestra vieja o hermano. De la sonrisa que te regala un amigo cuando le contás una pavada y se prende en tu picardía. Del disfrute que te regala una canción cuando sentís que fue escrita para vos.
          Comprender esto es aprender a vivir día a día, es transitar el hoy pensando en el mañana pero no muriendo por él. Este es un aprendizaje permanente, que se viste de dedo para pincharte la espalda cada vez que los pensamientos enormes hacen que te olvides de sus sabores diarios. 
          Vamos a hacer que el tiempo deje de ser ese personaje maleducado que siempre pasa sin preguntar. Vamos a hacernos sus amigos para recorrer con él en la complicidad del disfrute cotidiano, de la sonrisa de la mañana y del beso de la noche. 
          Vamos a hacer del gran tiempo una suma de pequeños logros y momentos. De triunfos del día a día, que sumados en los 365 del año, se van a convertir en el número analógico de conquistas. Ellas nos van a regalar la satisfacción para enfrentar esas situaciones en que le ponemos a la vida todas las preguntas que la gramática creó.
Gran Tiempo, te invito a pasar.
Acomodate mientras pongo música y preparo el mate.

Juliana D. Biurrún

domingo, 12 de septiembre de 2010

La vida en sueños (y no de ensueños)

Antonio Birabent
           “Soñando por mi”. Hubo una época en la que estaba alucinada con esta canción. Fue cuando descubrí a un Antonio Birabent músico y muy talentoso (también actor), pero relativamente poco conocido en ese campo. 

           Siempre me gustó la sencillez de sus canciones. Y como nunca pude evitar hacer, el analizar cada letra que escucho, intentar darle un significado seguramente muy diferente al que tiene de verdad, hice lo mismo con esta. Las desmenuzo en cada palabra e intento comprender los por qué del autor que las colocó allí. Todo esto mientras atiendo a los arreglos, las bases, las líneas de los instrumentos. Hay momentos en los que siento que exprimo las canciones, literalmente, y me encanta. Son momentos casi sublimes en los que una canción penetra en tu mente y realmente disfrutás que suene desde ahí. Es entonces cuando el oír cobra jerarquía suprema sobre cualquier otro sentido; cuando gana sin dudas y con todos los números dentro. 

Retomando las primeras líneas – porque para variar me fui por las ramas -, esta canción no fue la excepción. Me hizo pensar en la relación entre los sueños y el amor. Quizás el sueño de algunos sea tener un gran amor y necesiten sólo de eso para sentirse realizados. Quizás haya otros que tengan un amor tan grande por alguien más, que terminen olvidándose de ellos mismos y sus sueños. Ninguno de los dos extremos me parecen buenos. Siempre fui de merodear diferentes costados y tengo un importante gusto por los tonos grises, pero ese es otro cantar.
Pequeños sueños*
Sobre los sueños. “Y ahora seguí, mi amor, soñando por mi”, cantó dulce y tristemente Birabent. Los sueños son lo último que se pierde, los que nos acompañan desde el momento cero hasta el millón, y quienes esperan caminar a nuestro lado durante los años que el tiempo nos quiera regalar. 
El título “Soñando por mi” es muy ambiguo. Por un lado habla de los sueños, que pueden entenderse como sinónimos de deseos; pero por el otro, quien escribe le pide a un tercero que los tenga por él.

Cuando alguien pierde los sueños, pierde la vida, el motor de cada día. Pierde el alimento constante para continuar avanzando en sus anhelos. Pierde la ambición de perpetuar la felicidad. Esta es la historia de un desamor que le robó la vida y hasta los sueños, y le ruega a voz rota que siga con la vida que él ya no puede tener. Es algo así como, “seguí soñando por mi, porque sin vos ya me morí”. 
Esta es una perlita de la música nacional. Una canción que tiene la virtud de la belleza en su sencillez. Acá se las dejo para que escuchen.


Juliana D. Biurrún

sábado, 11 de septiembre de 2010

El sensei del trombón en suelo argento

           El trombonista jamaiquino más destacado de los últimos tiempos, Rico Rodríguez, se presentó el pasado domingo 5 de septiembre en el boliche de la "sin city" porteña, Niceto Club. En esta oportunidad, los argentinos de Dancing Mood le oficiaron de banda acompañante.
 
           Los santafesinos de Sig Ragga estaban encargados de la apertura, y pasadas las 20.30 marcaron el primer acorde de la noche. Si bien están catalogados como músicos de reggae, al momento de escucharlos el espectador se encontró con un despliegue de melodías un poco más complejas de clasificar. Fluctuaciones entre sonidos arabescos y ritmos gitanos; por momentos melódico melosos y de a ratos un poco más reggae. Fue así como recibieron al gran Rico, quizás no con el estilo esperado, pero sí con sobrada aptitud musical. 

           Cuando finalizaron, las luces del escenario se apagaron para dejar en penumbras al sector durante un poco más de media hora. El primer instrumento se escuchó y los gritos de los presentes sobresalieron con entusiasmo de Superclásico. Una filade casi quince músicos se ubicó en su posición. Era Dancing Mood lista para recibir a Rodríguez. Sin escatimar aplausos, el público lo albergó con temperatura de mercurio; y así con paso lento y trombón en mano avanzó Rico.
            
           * En honor a la verdad, una batahola de emociones se apoderó de las almas presentes aquella noche. Mezclas inseparables entre admiración y dejos de nostalgia al ver al ya pequeño Rico de 85 años, soplar con enorme fuerza para robarle un sonido rasposo al viento. Cuando lo hacía su cuerpo temblaba, literalmente. Sus melodías se entrecortaban y se asomaban con timidez para completar con excesos de sobriedad algún compás. Fueron aquellos momentos en los que Rico “le puso huev*s” al asunto en los que se mostró tan fuerte y débil a la vez, los que arrancaron todo tipo de sensaciones. Sin dejos de falsa objetividad, fue conmovedor verlo en acción. Fue sentir y escuchar la historia pasar a través de él. Y aunque la historia no se escucha, él la hizo sonar. 
           Con respecto a la globalidad musical de la noche, un punto importante a destacar es que el show fue “muy Dancing Mood”. Si bien la agrupación incluye canciones del legendario Rico en sus presentaciones, muchas de ellas fueron usadas en el recital del domingo; lo que por momentos, dio sensación de presenciar un espectáculo de la banda y no una actuación en esencia del jamaiquino. Esto se evidenció en la selección de temas entre los que no se incluyeron clásicos de Rico - tampoco tocados por Dancing Mood -.
           El todo contra las partes

           A nivel nacional, una de las bandas por excelencia para acompañar a Rodríguez en el escenario era Dancing Mood. Ella es conocida dentro de este universo musical no sólo por su impecable despliegue y el virtuosismo de sus músicos, sino también, por su capacidad de empatía con el público. Quien escuchó sus discos, sabe que es casi inevitable quedarse quieto a medida que avanzan los tracks.
           Paradójicamente, esta big band responde perfecto a la premisa de que “el todo es más que la suma de las partes”. En comunión son eso, un grupo impecable, completamente armónico, sólido, afinado, prolijo y de calidad. Por el contrario, al momento de destacar la individualidad, el todo que son en conjunto los superó por separado.

           Esto no le quita mérito a Dancing Mood, quien tiene un lugar más que ganado en el género, y quien nos va a gustar desde antes hasta siempre, aunque hagan una y otra vez "covers de versiones", como dijo alguna vez un músico del mítico San Telmo.

Juliana D. Biurrún

Viernes 13 sin supersticiones: La satisfacción de la autogestión

Esta es una nota carente completamente de toda objetividad.

Es un compilado de opiniones de gente que asistió al recital de presentación del EP de Cromosoma X, banda de la que soy bajista.

Para escuchar algo de lo grabado, podés entrar en http://www.myspace.com/cromosomaxrock

Ahí va. No nos crucifiquen.



El pasado viernes 13, apenas entrada la medianoche, el telón se abrió para dar comienzo al show que hace tiempo Cromosoma X venía organizando para presentar su primer EP. Al correrse las cortinas, lo primero que se vio fue la pantalla gigante con proyecciones de imágenes humosas impregnadas de color. Ellas estaban iluminadas de luces color magenta, y acompañadas con una voz en off que relataba sobre el despojo. Este sustantivo se transformó en verbo y resultó ser el espíritu encarnado en el recital, que se apoderó de la banda sobre el escenario y robó sensaciones de disfrute a un público implacable que acompañó las casi dos horas y media del show.

Uno, dos, tres. Los palillos marcaron el tempo para dar inicio al recital. Sangre fue el sencillo elegido para este puntapié, una de las canciones incluidas en el EP que inauguró sus ventas y disposición al público, aquel viernes en que se congelaba la piel libre al alejarse de la puerta. El lugar elegido fue el Teatro del Viento, espacio que comprende uno de los únicos lugares de la zona disponible y en condiciones para la realización de espectáculos independientes.

La fecha superó con creces las expectativas de la banda. 250 personas colmaron el teatro y hasta puede decirse, según apreciaciones de gente en el lugar, que lo dejaron chico. El recital fue dinámico, se paseó por diversos géneros como el rock, reggae y ska; y los invitados de lujo con que contó la banda, pusieron la frutilla del postre en una noche para recordar. Algunos de ellos fueron músicos de larga trayectoria y muy reconocidos en la zona, como por ejemplo Nora Reverz en flauta traversa, Walter Cuevas en voz, Yamila Tejada en saxo, Fer Barraza en ukelele, Mercedes Sánchez en voz, Martín Torres en batería, Patricio Molini en teclas, naty Musotto en coros, y el invitado ya casi permanente, Mariano González en trombón, o en “TromPela”, como apodó alguien por ahí. Y quien no podía faltar, Alexis Chocobar (ex Cromosoma) en batería.

Esa noche las proyecciones visuales vistieron las ejecuciones tras las canciones; y el ensayo y tiempo empeñados en la organización se notó sobre el escenario. La seguridad de las integrantes y su desenvolvimiento, demostraron el crecimiento de la banda durante estos años. Dejaron claro que nada quedó librado al azar, sino que el desarrollo completo del show fue resultado de la coordinación grupal.

Porque nada se logró de un día para otro. Cada paso y acción ejecutados, fueron y son eslabones que se unen y lo continúan haciendo, en una cadena de sucesos que fortalecen los proyectos, las ambiciones, y al grupo humano que está detrás de cada instrumento.
Una noche para recordar y marcar un antes y un después en la historia de Cromosoma. Suceda lo que suceda, el resultado de la actividad del viernes fue la muestra clara de que con esfuerzo y compromiso, las pequeñas y grandes cosas se pueden. Sólo es cuestión de empujar todos hacia el mismo lugar y compartir sueños de concreción, paso por paso y poquito a poco.

A continuación, algunas reseñas con las que colaboraron espectadores del show.
- PABLO ARIAS. “Cuando se conoce a una banda hace tiempo y uno tiene el agrado de ver como crece y de a poco va consolidando su identidad, su sonido y calidez, los recitales se van disfrutando cada vez mas, como imagino, le pasa al artista. Pierde sus miedos y se puede notar como se desenvuelve cada vez mejor arriba de un escenario (o sin el, como muchas veces se toca por estos pagos)”.
“¿De que forma se puede festejar ese logro tan personal? ¿Como gritar a cuatro vientos ‘¡acá estamos!?”.
“Todo eso se resumió el viernes 13 de Agosto (sin supersticiones) en el cálido Teatro del Viento, que creo pocas veces se vio tan iluminado como esa noche. Fue uno de los recitales menos austeros que he visto de una banda valletana que, autogestionada, demuestra que siempre da para mas y puede sorprender a cualquiera”.
“Puesta en escena con pantalla gigante, luces robóticas y un sonido impecable (ni un solo acople regalaron). Ni un solo minuto para el aburrimiento mas allá del descanso promediando el recital. Invitados al por mayor completaron la noche que se paseó entre el rock, ska y reggae con diversidad de instrumentos (flauta traversa, saxo, bandolina y la ya clásica “trompeLa”)”.
• “Lo pro: Excelente puesta en escena y sonido, pocas bandas regionales pueden darse el lujo de superar esa noche”.
• “Contra: el Teatro del Viento quedo un poco chico”.

- DANIEL BAGNAT, profesor de Letras. “¡Un verdadero derroche de energía!! Manifiesta en todas sus formas: calidez, luz, color ¡y sonido! Todo esto sumado al glamour que le imprime orgullosamente la femineidad de sus integrantes, Cromosoma X presentó el pasado viernes un espectáculo de alta calidad, digno de ser destacado y recordado en el ámbito de la música y del espectáculo en la región, en el que han sabido ganarse un lugar y un nombre propios”.
“Los que conocemos el trasfondo del proceso que aquí florece, sabemos que además de calidad técnica en la ejecución de sus integrantes, Cromosoma X es un largo tiempo de esfuerzo, dedicación y trabajo, que cristaliza en un logro admirable: la concreción de su primer EP”.
“Con temas propios, elaborados, reflejos de una tradición rockera que no adolece de una fuerte personalidad propia, pudimos disfrutar también de los clásicos covers de temas del rock'n roll de todas las épocas y latitudes, excelentes versiones, llenas de fuerza, a los que las chicas nos tienen acostumbrados. Se sumó, de lujo, como la cerecita de la torta, la participación, como invitados de algunos de los músicos más reconocidos del ambiente artístico de la región”.
“Lo único que nos queda para decir es, simplemente, ¡felicitaciones, Cromosomas! ¡Sigan así!”.

Texto gentileza de CroniXta (JDB).

La era del reggae

         Hace muchos años que el reggae viene sembrando raíces cada vez con menos fronteras. A Neuquén inmigró este fenómeno que se mantiene en estado creciente desde hace un tiempo. La llamada “moda reggae”, contra todo lo negativo del término, no hace más que aumentar la cantidad de adeptos a medida que conocen su sonido. Los toques entrecortados, las líneas de bajo irregulares, las letras optimistas y las melodías súper pegadizas, se enfrentan contra toda voluntad personal y obligan al cuerpo a moverse a la par de su compás.


Sessiones de Reggae Instrumental
Una colega me dijo una vez que el creciente gusto popular por el estilo no es casualidad, y que va acompañado de un momento en el que la sociedad necesita de signos esperanzadores, optimismo y energía positiva. Estas son todas cualidades que se encarnan en la música de origen jamaiquino. “Cómo a la gente no le va a gustar, si las letras son buena onda y la música es dulce, divertida y pegadiza. Hoy las personas necesitan eso, necesitan estar de buen humor, percibir cosas positivas”. Enseguida coincidí con su idea. Sus palabras complementaron lo que mi oído ya sentía.
La gran fiesta reggae del pasado 23 de julio, no fue la excepción. Cerca de 500 personas se aglutinaron en Café Domínguez para escuchar a la ya consagrada banda local La estafa Dub (LED) junto a la porteña Sessiones de Reggae Instrumental (SRI). LED no dejó de sorprendernos. La prolijidad y calidad musical de sus integrantes ya no es novedad, y los impecables arreglos parecen renovarse tema tras tema en cada presentación. LED es un fenómeno indiscutible con solo dos años de trayectoria, un suceso en la escena regional. 
La estafa dub
En esta oportunidad antecedieron en el escenario a su colega Sessiones, otro suceso de Capital, pero con casi ocho años de trayectoria y cuatro discos en su haber. En esta ocasión visitaron Neuquén para presentar su última producción “Naciendo otra vez”. Con más de dos horas de recital recorrieron su discografía; repasaron el tema Garota de Ipanema comprendido en el EP inédito, “Martes Martini”; y tocaron algunos covers como, "I'm still in love with you" (Alton Ellis), "Big Trombón" (Skatalites & Lord Tanamo), "I`ve got love" (Bitty Mclean) y "Jaminn'" (Bob Marley). Esta selección fue denominada por SRI como, “un resumen desde los tiempos antiguos hasta hoy”.
Fue una noche de reggae furioso, de melodías suaves y alegres, con cabezas moviéndose a la par como en una coreografía improvisada. Sessiones pisó Neuquén, deleitó al público y se llevó consigo un manojo enorme de nuevos adherentes a su música. Es que SRI conectó con la gente y pudo regalarle la dosis de carisma necesario para adueñarla de su canción. Con calidad musical, supo generar un estado óptimo de retroalimentación y disfrute, una relación dialéctica entre sonido y percepción.

El público estuvo fantástico, muy atento y con muy buena energía. Lo disfrutamos muchísimo. Hubo amigos de toda la vida y gente nueva que se unió a nuestra música. Esperamos volver pronto, quizás para cuando haga más calor”, expresó Luciano Espinoza, guitarra y voz de la banda. Es que aquella noche acusó algunos grados bajo cero, pero puertas adentro de Café Domínguez, el calor musical intentaba asemejarse a aquellos lugares que vieron al reggae nacer.

Juliana D. Biurrún

Retomando costumbres nunca perdidas


Hola! Soy Juliana y me encuentro en este espacio para retomar una costumbre que nunca perdí; la de combinar las cosas que más me gustan, la escritura, la comunicación y la música.
Primero algunos escritos viejos que nunca llegaron a ningún lado, y más adelante, actualizaciones con mi humilde opinión sobre música, cine y recitales, muchos recitales.
Música, comunicación y cultura, esa es mi cuestión.